¡Klk, mi gente! Aquí en la República Dominicana, la ‘vaina’ del cambio climático nos tiene a to’ el mundo, especialmente a la gente del campo, de cabeza. Ya no es un relajo, es una realidad que está forzando a nuestros productores a un ‘tigueraje’ constante, cambiando de una vez la forma y los tiempos de siembra a los que estaban acostumbrados. ‘Asegún’ los expertos, la temperatura y los patrones de lluvia están tan locos que hasta el calendario agrícola que usaban los abuelos ya no sirve, obligando a adelantar siembras y atrasar el manejo de malezas. Esto lo dejó bien claro el ministro de Agricultura, Oliverio Espaillat, señalando que hay que aplicar un manejo diferente al de hace unos años.
El ingeniero Manuel Gonzales Tejeda, un entendido en esto, nos ha puesto en aviso: los centros meteorológicos pronostican que agosto, septiembre y octubre serán meses con temperaturas ‘un viaje de’ altas. Ante este escenario, el Ministerio de Agricultura no se ha quedado de brazos cruzados y tiene un plan de contingencia agropecuario bien articulado, con estrategias para la sequía y para las lluvias excesivas. La clave, según el viceministro de Producción y Mercadeo, Juan Antonio Gómez, es el uso racional del agua y la tecnificación del riego, que puede reducir el consumo de agua hasta en un 50% con la mecanización. Es un desafío grande, pero el campo dominicano siempre busca la forma de salir ‘pa’lante’.
Desde Constanza, una zona famosa por su clima fresquito, Delmin Abreu, productor de papa, nos cuenta cómo las sequías prolongadas lo han obligado a ponerse ‘creativo’ con la tecnología para el uso del agua. Él y otros productores han tenido que adoptar sistemas de riego más eficientes en los últimos años para mantener la producción y el rendimiento del agua. Por otro lado, en San José de Ocoa, Luis Manuel Pujols, conocido como Manén, quien produce café, explica que las temperaturas extremas están haciendo que el manejo de plagas y malezas sea un dolor de cabeza, obligando a cambiar los tiempos y las estrategias agrícolas; aun con todo el esfuerzo, el clima siempre puede dar una sorpresa.
La preocupación no es solo del sector, sino a nivel nacional. Juan Salas, quien funge como presidente de la Comisión Nacional de Emergencias y director de la Defensa Civil, ya había tirado la voz de alarma durante la presentación del plan de contingencia ante fenómenos naturales. Él advirtió sobre las altas temperaturas y las condiciones de sequía que nos afectan, producto de la transición de La Niña a El Niño, instando a toda la población a racionalizar el uso del agua en los hogares. Es que el agua es la base de todo, y en el campo, el que sabe, lleva su calendario de lluvia día por día y hasta por horas.
Los impactos de esta ‘vaina’ se vienen sintiendo desde hace rato. Los datos del Banco Central, que son los que nos dan el palo, revelan que en el 2025, la producción de arroz se moderó por las inundaciones de la tormenta Melissa en el Bajo Yuna. A pesar de eso, la caña de azúcar tuvo una expansión, pero también condicionada por lluvias intensas. El café, por su lado, se contrajo un 10% ese mismo año por el exceso de humedad, y el tabaco disminuyó un 0.9%. ¡Hasta el cacao en 2024 sintió el golpe con una reducción del 9.3% por la sequía! Y para el 2023, la caña de azúcar y el arroz bajaron más de un 20% y un 8% respectivamente por las altas temperaturas del verano, y la producción de leche cruda también mermó un poco. Esto nos enseña que el agro dominicano está en una lucha constante y requiere que todos se pongan las pilas para asegurar la comida en la mesa de los dominicanos.
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