La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) ha vuelto a tirar la casa por la ventana, esta vez para rechazar el informe ‘Monitor del Impacto Económico de la Suspensión de Clases’ de Acción Empresarial por la Educación (EDUCA). Este ‘tira y jala’ no es nuevo, pero la ADP alega que el documento tiene unas inconsistencias metodológicas que, asegún ellos, le tiran toda la vaina a los maestros sin mirar los problemas de fondo de nuestro sistema educativo.
El Comité Ejecutivo Nacional de la ADP no se ha quedado callado y ha expresado una preocupación mayúscula porque entidades privadas anden por ahí haciendo evaluaciones de la educación pública sin el visto bueno técnico del Ministerio de Educación (MINERD). Dicen con razón que el MINERD es el que tiene la voz cantante y la autoridad legal para supervisar y certificar cualquier vaina relacionada con el calendario escolar, ¡usted me entiende!
La polémica se pone más densa con las cifras. La ADP cuestiona seriamente esa afirmación de EDUCA sobre la pérdida de 1,384 horas de docencia. Asegún el gremio, el calendario oficial tiene 1,528 horas distribuidas en 191 días lectivos. Es fundamental que se aclare la metodología, porque más allá de contar horas, lo que hay que mirar son los problemas estructurales que arrastra el sistema: falta de aulas, centros en mal estado. Esos son los verdaderos ‘cocos’ que hay que resolver, no solo echar la culpa a los que están día a día en la trinchera.
Las protestas de los maestros en distintas provincias, que EDUCA sugiere como causantes de suspensiones, la ADP las defiende a capa y espada como reclamos legítimos. No es que a los profesores les guste hacer ‘chercha’ ni armar un ‘coro’ por gusto. Están bregando con vainas como el deterioro de infraestructura, falta de seguridad y problemas de salud. Esos son gritos de auxilio para condiciones básicas de trabajo y estudio, ¡y hay que hacerle caso!
Pero la vaina no termina ahí. La ADP ha ido más allá, cuestionando la autoridad moral de EDUCA, Fe y Alegría y otras entidades para hacer estas estimaciones. Asegún los profesores, estas organizaciones reciben un viaje de recursos del propio Estado dominicano. En los últimos cinco años, solo EDUCA y Fe y Alegría han cogido más de 79 millones de pesos de fondos públicos. Eso levanta un velo, porque si reciben dinero del mismo saco, ¿cómo pueden ser jueces imparciales de la educación pública? La transparencia es clave, y con este dato, la ADP puso la pica en Flandes.
La ADP no solo soltó el dato de los millones, sino que también hizo una comparación que nos deja pensando: con esos 79 millones de pesos, dice el gremio, se pudieron haber construido entre 11 y 15 aulas escolares nuevecitas. ¡Usted sabe lo que significa eso para la falta de espacios! Aquí cada centavo cuenta para cerrar la brecha en la educación, y ver esos fondos ‘desviados’ hacia entidades que después critican al sistema público, pues como que no cuadra la vaina. La discusión sobre la eficiencia y prioridad en el presupuesto educativo es un tema de primera.
Al final del día, la ADP reitera su compromiso firme con la educación pública, con el cumplimiento del calendario escolar, pero también con la mejora real de las condiciones de enseñanza y aprendizaje. No es solo un asunto de ir a clases, sino de que esas clases sean de calidad y en un ambiente digno. La pelota está en el aire, y este debate entre la ADP y EDUCA nos recuerda que la educación dominicana es un tema complejo, lleno de aristas, pero que la meta debe ser la misma: ¡una educación de primera para nuestros muchachos!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




