El doctor Luis Faringthon, vicepresidente de la Asociación Dominicana de Pie Diabético (Adompied), ha lanzado una advertencia clara que resuena con la urgencia del buen dominicano: ¡la prevención es la clave para evitar que el Pie Diabético se convierta en una ‘vaina’ de proporciones mayores! Según el reporte, este experto subraya los serios riesgos que conlleva esta condición para quienes viven con diabetes, haciendo un llamado a la acción inmediata. Es vital que la gente se ponga las pilas con el cuidado temprano, porque esa es la jugada principal para no lamentar después. La detección y el manejo a tiempo son, sin duda, los pilares para mantener una buena salud y evitar complicaciones que nadie quiere, especialmente en lo que respecta al Pie Diabético.
Durante su reciente aparición en el programa ‘Buena Noche’, con la batuta de Nelson Javier, Faringthon desgranó con lujo de detalles cómo esta afección se manifiesta. Explicó que el pie diabético aparece cuando un paciente con diabetes sufre heridas, úlceras o traumatismos en los pies. Lo más ‘jarto’ del caso es que estas lesiones pueden pasar desapercibidas, casi como si nada, debido a la neuropatía diabética, que es una pérdida de sensibilidad que te deja sin sentir si algo anda mal por ahí abajo. De acuerdo al especialista, este ‘tigueraje’ de los nervios alterados es un problema serio que impide a los pacientes darse cuenta de daños causados por un calzado que no va, un golpe o una cortadita sin importancia.
La falta de percepción es un peligro que muchos subestiman. Imagínate tú, pisar un clavo o tener una ampolla gigante y ni siquiera enterarte porque los nervios no están haciendo su trabajo como deben. El doctor Faringthon insistió en que esta situación es una de las principales razones por las que lesiones que serían mínimas para otra persona, pueden escalar a problemas graves en un paciente diabético. Es como tener un carro sin los sensores de advertencia, ¡una falla segura!
Más allá de la sensibilidad, el descontrol de los niveles de azúcar en la sangre es otro ‘asunto’ que deteriora la circulación. Este problema no solo afecta los pies, sino que, según la noticia, también puede hacerle un ‘daño’ a órganos vitales como el corazón y los riñones. Una mala circulación significa que las heridas tardan un mundo en sanar y, lo que es peor, se convierten en un caldo de cultivo perfecto para las infecciones, poniéndolo todo mucho más complicado.
El cuidado diario de los pies, una práctica que a veces se nos olvida, es ‘súper’ importante. Faringthon recalcó que un simple corte de uñas mal hecho o una lesión que parece poca cosa, puede ser la puerta de entrada para bacterias ‘malas’. Estas bacterias, de una vez, pueden desencadenar infecciones severas que, si no se les para ‘el coro’ a tiempo, pueden acabar con la pérdida de la extremidad. ¡Eso sí que es una ‘vaina’ fuerte! Por eso, hay que estar ‘alante’ con la higiene y el chequeo constante.
Caminar descalzo, un placer para muchos, se convierte en una ruleta rusa para los pacientes con neuropatía diabética. El especialista advirtió sobre el peligro latente de no notar heridas provocadas por objetos punzantes —un cristal, un clavo o cualquier ‘chatarra’— que uno se puede encontrar en el suelo. Sin la sensibilidad adecuada, una herida de estas puede pasar por debajo de la mesa y empezar a hacer de las suyas sin que te des cuenta hasta que ya el ‘lío’ es grande.
Y no creas que solo las heridas grandes son las peligrosas. El Dr. Faringthon explicó que hasta un pequeño rasguño, un golpe ‘sin querer’ contra una mesa o una silla, o un simple morado, pueden estar ocultando un absceso con pus o sangre debajo de la piel. Un ‘puntito’ rojo, de esos que uno dice “eso no es na'”, puede transformarse rapidito en una infección de mayor gravedad, haciendo que el tejido afectado se oscurezca. Por eso, cualquier señal, por mínima que sea, hay que darle mente.
Como medidas preventivas, el doctor fue claro y conciso: chequeos regulares de la salud vascular, visitas frecuentes a los especialistas en el cuidado del pie (no solo cuando la cosa está ‘fea’), mantener un control adecuado de la diabetes —que va más allá de solo tomar las pastillas— y buscar ayuda médica de inmediato ante cualquier lesión, por insignificante que parezca. Enfatizó que una intervención ‘a tiempo’ es decisiva para que el paciente preserve su salud y evite las temidas amputaciones. ¡Esa es la verdad del asunto!
En resumen, lo que el vicepresidente de Adompied nos está diciendo es que la salud de los pies en pacientes diabéticos no es un juego. Requiere atención constante, prevención proactiva y una conciencia plena de los riesgos. No hay que esperar a que el ‘aguacero’ llegue para buscar la sombrilla; la educación y el autocuidado son las mejores herramientas para que la diabetes no nos coja ‘de relajo’ por los pies.
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