José Leger, un ‘tigere’ de los nuestros, ha logrado lo que muchos sueñan: llegar a las Grandes Ligas. Pero su camino no fue el típico ‘coro’ de bonos millonarios. Hace más de dos décadas, cuando firmó con los Mellizos de Minnesota por la pírrica suma de mil dólares, la ‘vaina’ pintaba diferente. Esa cifra, comparada con los cheques gordos que hoy en día reciben ‘un viaje de’ prospectos dominicanos, parece de risa. Sin embargo, Leger, con la ‘fe’ y el ‘coraje’ que nos caracteriza, no se amilanó. Sabía que tenía que ‘echar el pleito’ y que su conocimiento del inglés, adquirido en el colegio y la universidad en Georgia, le daría una ‘ventaja’ en ese ‘bacano’ mundo de la pelota. Su ‘determinación’ desde ese modesto inicio ya marcaba el ‘camino’ de un ‘verdadero’ ‘guerrero’.
La carrera de jugador de José Leger, como la de tantos otros, tuvo un ‘golpe’ inesperado. Apenas en su segundo año, jugando en Doble A, una lesión en el hombro derecho lo sacó del terreno ‘de una vez’. Para muchos, eso hubiese sido el final del ‘relajo’, pero para José, fue el inicio de otra ‘chercha’. Él redefinió su ‘sueño’. Si no podía llegar a la MLB como pelotero, lo haría como ‘coach’. Y así fue. Tras años picando ‘piedra’ como instructor y ‘manager’ en las ligas menores de organizaciones como Minnesota, los Mets y los Cardenales, le llegó la oportunidad de oro con los Medias Blancas de Chicago. Se convirtió en ‘coach’ de primera base y encargado de los jardines, ‘cumpliendo’ su ‘anhelo’ de toda la vida, aunque fuera desde el ‘dogout’. Este ‘ejemplo’ nos enseña que los ‘caminos’ son ‘varios’, pero la ‘meta’ es la misma: ‘triunfar’.
Imagínate la ‘sorpresa’ cuando el gerente general de los Medias Blancas, Chris Getz, se acercó a Leger para ofrecerle el puesto. De ‘una vez’ se armó el ‘coro’ para que San Luis le diera el permiso, y Leger, que no es ningún ‘tíguere’ desprevenido, evaluó la situación y aceptó el ‘reto’. Sabe que el equipo ha pasado por una racha ‘dura’, con más de 100 derrotas en las últimas tres temporadas. Pero José tiene la ‘visión’ clara: el club tuvo una buena segunda mitad el año pasado y ha hecho ‘cambios’ ‘estratégicos’. Mencionó ‘el’ ‘canje’ del venezolano Luisangel Acuña por el cotizado cubano Luis Robert Jr. A primera vista, la ‘vaina’ parecía extraña, pero, como explica Leger, había un ‘tema’ ‘económico’ de por medio y una gran ‘confianza’ en el ‘talento’ y la ‘rapidez’ de Acuña para el ‘futuro’ del equipo, apostando por el ‘desarrollo’.
La reestructuración de los Medias Blancas no se queda ahí. Han traído ‘talento’ de ‘otros’ ‘lados’, como el inicialista japonés Munetaka Murakami, quien ha llegado ‘prendiendo’ la ‘liga’ con 15 ‘jonrones’ y 29 ‘impulsadas’ en las primeras seis semanas. Este tipo de ‘movimientos’ refleja una ‘estrategia’ global que busca ‘levantar’ al equipo. Además, Leger tuvo la oportunidad de conocer a Jerry Reinsdorf, el ‘dueño’ del ‘equipo’, una ‘leyenda’ viva del deporte ‘estadounidense’ y ‘miembro’ del Salón de la Fama del ‘baloncesto’. A sus 90 años, Reinsdorf sigue activo, dirigiendo la ‘operación’ y aportando su ‘inmensa’ ‘experiencia’. Es ‘chulo’ ver cómo Leger se integra a una ‘organización’ con tanta ‘historia’ y con ‘figuras’ de esa ‘talla’ al ‘frente’, lo que sin duda ‘añade’ ‘valor’ a su ‘nueva’ ‘etapa’.
José Leger no es ‘ningún’ ‘novato’ en los ‘banquillos’. Su ‘experiencia’ en la pelota ‘invernal’ dominicana es ‘amplia’: ha dirigido a las Águilas Cibaeñas y los Gigantes del Cibao, y ha sido ‘coach’ de los ‘Gloriosos’ Tigres del Licey y los Leones del Escogido. Esta ‘trayectoria’ en nuestra ‘LIDOM’ le ha dado una ‘base’ ‘sólida’ y una ‘comprensión’ única del ‘juego’ y del ‘tigueraje’ dominicano. Es esa misma ‘pasión’ por el ‘béisbol’ la que ‘conecta’ con ‘anécdotas’ como la de Michael Jordan, quien en su ‘sabático’ de la NBA se aventuró a jugar ‘béisbol’ en ‘Doble’ A. Aunque su ‘promedio’ fue de .202, esa ‘historia’ resalta la ‘dificultad’ y el ‘respeto’ que ‘inspira’ nuestro ‘deporte’ nacional. Leger, con su ‘humildad’ y ‘trabajo’, se ‘consagra’ como un ’embajador’ más del ‘talento’ dominicano en la ‘gran’ ‘carpa’. Su ‘camino’ es un ‘testimonio’ de ‘perseverancia’ y ‘amor’ por la ‘pelota’.
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