¡Klk, mi gente! Si eres de los que andan en el relajo de las aplicaciones de citas, seguramente te has topado con la famosa ‘quemadera’ que esto produce. No es un secreto que un viaje de gente se siente como en un ciclo sin fin: descargar la app, darle pa’lante, cansarse y borrarla, para luego volver a caer. La ciencia ya nos ha dicho que esto no es normal, que es un patrón que te deja seco, cual limón exprimío’. La realidad es que las Apps de Citas, aunque prometen un mundo de posibilidades, muchas veces terminan agotándonos más que un día de trabajo bajo el sol de agosto.
Este fenómeno, conocido como ‘burnout’ o agotamiento, va más allá de un simple fastidio. Los estudios lo definen con tres patas: cansancio emocional, cinismo y una sensación de impotencia. Imagínate, al principio, uno entra con la esperanza de encontrar algo ‘jevi’, una conexión chula. Pero con el tiempo, las conversaciones se vuelven una vaina repetitiva, los perfiles se difuminan y las interacciones dejan de sentirse humanas. Es ahí cuando el cinismo se apodera de uno, y la impotencia te dice al oído que ‘quizás el problema eres tú’, o que nada de lo que hagas funcionará, lo cual está de lo más mal.
El efecto en nuestra salud mental es preocupante, mi hermano. Investigaciones recientes han conectado el uso constante de estas plataformas con un aumento significativo en casos de depresión, ansiedad y esa soledad que te cala los huesos. Y lo peor de todo es que a la gente que ya venía con sus propias luchas emocionales, las apps les caen como un balde de agua fría, agravando sus condiciones preexistentes. Es como si, en vez de un salvavidas, las apps se convirtieran en otro peso en el mar bravo de la vida.
Además, no podemos olvidar el ‘tigueraje’ de la gamificación. Las apps están diseñadas para que el cerebro se enganche como una máquina tragamonedas: deslizas el dedo esperando ese ‘premio’ instantáneo, un ‘match’, un ‘me gusta’. Te dan un subidón de dopamina que luego se desvanece de una vez cuando te das cuenta que la conversación no va a ningún lado o que la persona no es lo que esperabas. Esta dinámica te mantiene pegao’ a la pantalla, tirando de la palanca mucho después de que la diversión ya se fue al garete.
Y ni hablar del ‘trabajo oculto’ que esto representa. Según algunos usuarios, manejar estas apps es como tener un segundo empleo a tiempo completo. Estar curando perfiles, mandando mensajes ingeniosos, y agendando citas se convierte en una tarea tediosa que te roba tiempo para tus amistades reales, tu familia y hasta tu ‘chercha’ personal. La idea de que el próximo ‘swipe’ podría ser tu media naranja te mantiene atado, alimentando una esperanza infinita de la que las apps, aseguramos, se aprovechan.
La industria, dominada por ‘Big Tech’ como Match Group (dueños de Tinder y Hinge, entre otras), se ve en un dilema. Por un lado, quieren que encuentres pareja para tener historias de éxito, pero por el otro, su modelo de negocio se basa en suscripciones y funciones de pago, lo que significa que si te vas, ellos pierden. Hay hasta demandas que acusan a estas empresas de diseñar sus aplicaciones para que sean adictivas. Aunque ellos lo niegan, la verdad es que los algoritmos siguen siendo un misterio bien guardado, y uno no puede evitar sentir que nos están bailando el pambiche.
Pero, ¡tranquilo! Hay formas de romper con este ciclo. Primero, no hagas de las apps tu única ‘vía’ para conocer gente. Métete en un coro, apúntate a clases de baile, sal a la ‘guagua’ o pídele a tus ‘panas’ que te presenten a alguien. Si las apps no son tu única opción, le quitas un viaje de presión a cada interacción, y la vida real, que es más chula, te ofrece más oportunidades.
Segundo, desliza el dedo con intención. No es lo mismo pasar perfiles como un loco que tomarte tu tiempo. Ponte límites: diez minutos por la mañana, quince por la noche, y ya. Presta atención a cómo te sientes; si ya te sientes agotado, deja la vaina. La idea es terminar cada sesión con energía, no más cansado que limpiando la casa en un día de calor.
Tercero, apóyate en tus amigos. El aislamiento es el caldo de cultivo del agotamiento, y este relajo de buscar pareja en línea se hace muchas veces en soledad. Cuéntales tus historias, desahógate, ríe de los ‘matches’ raros y llora de los desplantes. El apoyo social de tus ‘panas’ es un amortiguador bacano que evita que una mala semana se te convierta en un lío.
Y cuarto, y quizás el más importante, sabe cuándo alejarte. Si las apps te están quitando la sonrisa, si te dejan con la sensación de que nunca vas a encontrar a nadie y de que eres un fracaso, esa es la señal más clara para tomar un ‘descanso’ completo. Borra la app por un tiempo, desconéctate de esa ‘vaina’. Las empresas de apps ya están viendo la ‘fatiga del deslizamiento’ y están tratando de reinventarse con IA y eventos presenciales, pero quién sabe si eso es solo más de lo mismo. Por ahora, si te sientes ahogao’, sal a mojar el pie en la vida real.
Al final, las citas deberían ser una experiencia emocionante, no una carga. Aunque las apps han cambiado el juego, la búsqueda de amor es algo que siempre nos moverá. Ojalá pronto tengamos una forma más ‘bacana’ de hacer esto.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



