¡Mi gente, prepárense para el eclipse total de Sol que nos viene el 12 de agosto! Mucha gente ya está con la ‘vainita’ de querer capturar ese momento tan chulo con el iPhone. Pero, ¿qué pasa si la cámara se daña por el solazo? Aquí viene el ‘peo’: confiar ciegamente en AppleCare+ podría no ser tan bacano como suena, según lo que dicen las letras pequeñas del seguro. Conviene estar pilas con esto, no sea que después se arme un lío y la cámara se nos quede como un ‘manteconchá’.
La NASA, que de esto sabe un viaje, nos advierte que apuntar el móvil directo al Sol sin protección adecuada es un peligro tanto para nuestros ojos como para el dispositivo. Durante las fases parciales del eclipse, hay que usar un filtro solar especial en la cámara. Solo cuando la Luna cubra el disco solar por completo, que será un ‘momentico’ na’ más (76 segundos en A Coruña y 104 en Burgos, según la noticia), es que se puede quitar. No es lo mismo un cristal oscuro cualquiera que un filtro diseñado para la cámara; ¡ojo con eso, no se pongan creativos!
Si la cámara se nos daña, lo primero es saber a qué atenernos. La garantía limitada del iPhone, esa que viene con el aparato, solo cubre problemas de fabricación durante un año y no los accidentes. Es ahí donde entra AppleCare+, que supuestamente sí cubre los daños accidentales. Se puede elegir entre una póliza de 24 meses o una anual que se renueva sola, una opción que puede darte una tranquilidad momentánea.
Pero, ¡ahí está el ‘tigueraje’! La póliza define el ‘Daño Accidental’ como un fallo por un suceso imprevisto o no intencionado. Sin embargo, excluye el ‘mal uso o uso incorrecto’, que incluye el daño intencionado o usar el equipo de un modo distinto al previsto. O sea, nos obliga a tomar precauciones razonables. Y aquí viene el ‘klk’: en ningún lado clasifica explícitamente la fotografía de un eclipse, lo que deja una zona media ‘jevi’ para la interpretación.
Es una zona gris que nos pone a pensar. Si usamos un filtro y por mala suerte se mueve de repente, quizás podríamos argumentar que fue un incidente imprevisto. Pero, si nos hacemos los ‘chivos’ y no usamos protección a sabiendas del riesgo, Apple podría decir que no tomamos las precauciones de lugar. Esto es como un juego de dominó: si no te cuidas, la ficha puede caer mal.
Apple, por su lado, no tiene instrucciones específicas para fotografiar un eclipse en la guía del iPhone. Lo más cercano es una advertencia sobre fuentes de luz de alta intensidad, como láseres o el LiDAR, que sí pueden dañar el sensor de la cámara. Esto confirma que el ‘solazo’ del eclipse tiene el potencial de meterle un ‘golpe’ feo a ese componente tan delicado de nuestro teléfono.
Las experiencias de otros usuarios en internet son como el ‘cuento’ del ‘vecino’: cada caso es un mundo. Hay quien ha reportado en Reddit que un técnico le dijo que los daños por láser en la cámara no estaban cubiertos por la Garantía Limitada. Y en 9to5Mac se habló de un MacBook Pro destrozado en un accidente de tráfico que AppleCare+ no quiso reemplazar. Son situaciones distintas, pero nos dan una idea de cómo Apple maneja estas reclamaciones.
Entonces, ¿qué podemos esperar? La ‘dura verdad’ es que AppleCare+ te da una vía para reclamar, pero no te garantiza que fotografiar el eclipse esté cubierto de antemano. Si el sensor de la cámara se va en ‘banda’, podrás ir a Apple y explicar tu ‘vaina’, y ellos evaluarán si encaja en su definición de daño accidental o si cae en alguna de las exclusiones de la póliza. No es un ‘cheque en blanco’, ¡así que pilas!
Y si por casualidad aceptan la reclamación, ¡aguántate! Porque la prima que pagas mantiene la protección, pero no te libra de la franquicia. Como el sensor no tiene una categoría propia, lo más seguro es que lo clasifiquen como ‘otros daños accidentales’, lo que en España implicaría una franquicia de 99 euros. O sea, ni aunque te lo cubran, te sale gratis del todo. Mejor prevenir que lamentar, ¡esa es la ‘moraleja’!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



