En el corazón de nuestra República Dominicana, una ‘vaina’ de salud pública está tomando forma que muchos ni se han dado cuenta. El doctor Guillermo Ángeles Fernández, especialista en alergología e inmunología clínica, ha levantado la bandera: la frase ‘soy alérgico a la penicilina’ que tanto se escucha, ¡resulta que en el 90% de los casos no es cierta! Esta creencia errónea tiene un impacto directo en nuestra salud y en la gran batalla contra la resistencia a los antibióticos, un problema mundial que nos tiene en jaque.
Según la noticia, este asunto es particularmente delicado en nuestro patio, donde todavía es demasiado común la automedicación y la compra de antibióticos sin receta, a pesar de que la ley lo prohíbe. Ese ‘tigueraje’ de tomar antibióticos para una gripe o un resfriado —que son condiciones virales y no se curan con estos medicamentos— es un ‘error de bulto’ que no solo no resuelve nada, sino que empeora la situación. Cuando no podemos usar la penicilina, los médicos deben recurrir a alternativas menos eficaces, más caras y con más efectos secundarios, lo que se traduce en infecciones más graves y hospitalizaciones más largas; una ‘chercha’ que nadie quiere.
La confusión es tremenda, pero tiene su explicación. El Dr. Ángeles Fernández detalla que muchas veces se confunden erupciones en la infancia, comunes con infecciones virales mientras se toma amoxicilina, con una reacción alérgica al medicamento. Otras veces, síntomas como náuseas o dolor de estómago, que son simplemente efectos adversos conocidos de los antibióticos, se interpretan como alergia. Y ni hablar de la idea que se hereda en la familia: ‘mi madre es alérgica’ no significa que uno también lo sea. ¡Hay que ‘desmontar’ esa teoría de una vez!
Lo ‘bacano’ del asunto es que una alergia, incluso una real e inmediata, puede desaparecer con el tiempo. Los anticuerpos que la causan disminuyen y muchos pacientes vuelven a tolerar la penicilina años después. Se puede saber con seguridad si uno es alérgico o no mediante un proceso llamado ‘desetiquetado’. Un alergólogo evalúa la historia clínica y, si es necesario, realiza pruebas cutáneas o de exposición controlada con el medicamento, siempre bajo supervisión médica. Es una ‘jugada’ segura y necesaria para acceder a los mejores tratamientos y evitar riesgos, pero nunca hay que intentar probarlo por cuenta propia.
Esta falsa etiqueta de alergia contribuye al uso desproporcionado de antibióticos, alimentando la resistencia antimicrobiana. Cada vez que usamos un antibiótico sin necesidad o uno más potente de lo que hace falta, las bacterias se adaptan y se vuelven resistentes. La magnitud de este problema es alarmante: según estudios citados en la noticia, las bacterias resistentes causaron más de un millón de muertes en el mundo en 2021, y las proyecciones para 2050 son aún más ‘heavy’, llegando a casi dos millones de muertes anuales. ¡Una situación que nos pone a pensar en el futuro!
Para los que creen ser alérgicos a la penicilina, la recomendación es ‘chula’: pidan a su médico una evaluación con un alergólogo, y no esperen a tener una infección grave o una cirugía. Es importante recordar qué pasó exactamente: qué medicamento se tomó, qué síntomas aparecieron y cuánto tiempo ha pasado. En cuanto al uso general de antibióticos, no los tomen sin receta ni para gripes o resfriados. Si se los recetan, completen el tratamiento y no guarden sobrantes ni los compartan. Los profesionales de la salud tienen un rol ‘fundamental’: deben preguntar con detalle por cada alergia, diferenciar reacciones, derivar al alergólogo y prescribir antibióticos con cabeza, actualizando el expediente cuando se descarta una alergia.
La penicilina, según el reporte, fue uno de los grandes descubrimientos de la medicina moderna y sigue siendo uno de los antibióticos más eficaces y seguros que tenemos. Renunciar a ella por una alergia que no existe, y desperdiciar los antibióticos con un mal uso, nos pone a todos en un riesgo que no queremos. Aclarar una alergia dudosa y usar los antibióticos con responsabilidad son gestos sencillos que protegen nuestra salud, la de nuestra familia y la de las generaciones futuras. ¡Si tiene dudas, consulte a su alergólogo de una vez!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




