¡Qué lo que, mi gente! Aquí en Quisqueya sabemos que la familia es lo primero, y parte de ese lío es preparar a nuestros muchachos para el futuro. A veces uno ve a los carajitos con una tarjeta y creen que eso es una vaina sin fondo, un ‘botón de compra’ que nunca se gasta. Pero la realidad, klk, es que enseñarles a manejar la plata desde chiquitos es la clave para que sean unos adultos hechos y derechos, con su economía de lo más bien.
Fomentar una buena educación financiera infantil no es un lujo, es una necesidad. Es la base para que entiendan el valor de cada chelito, la diferencia entre lo que uno necesita de verdad y lo que es un simple antojo. Desde que están moqueando por un juguete nuevo o una chulería en el colmado, ya estamos en el momento ideal para empezar a soltarles pildoritas de sabiduría económica. Los especialistas dicen que esto debe ser algo natural, sin darle mucha cabeza ni meterle presión, sino aprovechando el día a día para que capten la onda.
El hogar, mi hermano, es la primera escuela. Imagínate tú, cuando vas al supermercado con tus hijos, ese es el momento perfecto para darles un cátedra de la vida real. Ahí es que uno les enseña a comparar precios, a ver por qué un artículo en oferta puede ser un gancho o una verdadera ganga, o cuándo vale la pena comprar ‘al por mayor’ para no estar en eso cada dos por tres. Y ni se diga la diferencia entre pagar con efectivo, con una tarjeta de débito que te quita la plata de tu cuenta, o una de crédito, que es como un préstamo del banco que hay que devolver, a veces con su par de intereses si uno se descuida. Esa ‘chercha’ de ir de compras se vuelve una lección vital.
Una de las vainas más importantes que deben aprender nuestros chamacos es a distinguir entre lo que se necesita y lo que simplemente se desea. Las necesidades básicas son como la comida, el techo, la salud y los estudios; eso es lo primero que se cubre, sí o sí. Ya después de ahí, si la plata da, entonces se piensa en los juguetes, los videojuegos, esas vacaciones que te pones en tu mente o la salida al parque. Cuando entienden esta diferencia, empiezan a valorar el esfuerzo y a vivir sin gastar más de lo que tienen, que es el primer paso para no andar en apuros.
También hay que explicarles que la plata no crece en los árboles, ni que es infinita. Si se gastan un dinero en un videojuego hoy, ese mismo dinero no lo tendrán para ahorrar o comprarse algo más adelante. Y que no se crean que las tarjetas son una mina inagotable. Hay que sentarlos y, con paciencia, dejarles claro que la de débito solo usa lo que hay en la cuenta, la de crédito es un préstamo que hay que pagar y si no, le ponen sus **tasas de interés**, y las prepagadas solo tienen lo que uno le mete. Así evitamos que piensen que pueden comprar un viaje de cosas sin que se les acabe el efectivo virtual.
El ahorro, ¡ese es el verdadero tigueraje! Hay que incentivarlos a que tengan metas. ¿Quieren una bicicleta? ¿Un celular nuevo? Pues a guardar sus chelitos. Se puede empezar con metas chiquitas para que no se desmotiven, y uno como padre puede echarle una manita, por ejemplo, si ellos guardan la mitad, uno pone la otra. Así ven que con esfuerzo y un poco de disciplina, se logran los sueños. Y cuando ya estén un poco más grandecitos, abrirles una cuenta de ahorro infantil puede ser un palo, porque ven cómo su platica va creciendo en el banco, y eso es súper chulo.
Al final del día, el mejor ejemplo somos nosotros, los viejos. Si el muchacho ve que uno hace su presupuesto, que no gasta lo que no tiene, que compara precios en el **mercado**, que paga sus deudas a tiempo y que siempre busca la forma de ahorrar, pues ese es el reflejo que ellos van a seguir. Ya sea que la plata venga de un **empleo** formal, de un negocio familiar o hasta de los **subsidios** del gobierno, lo importante es cómo se administra. No se trata solo de números, sino de formar personas responsables y con la mente clara para enfrentar los retos económicos de la vida adulta. ¡Así es que se forma un campeón!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



