Aquí en Quisqueya, la salud es un tema que siempre trae su ‘vaina’, y ahora mismo hay una que tiene a muchos con el ‘jesús en la boca’. Resulta que, hace ya ‘más de un año’, se incluyeron unos ‘medicamentos innovadores’ para el control de la ‘obesidad’ y la ‘diabetes’ en nuestro Cuadro Básico de Medicamentos, pero ¡qué va!, la gente sigue en la espera de que las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) los cubran de una vez.
Según la doctora Dolores Mejía, una experta en endocrinología y nutrición y presidenta del Observatorio de Diabetes, el principal reto que tenemos como país es que esos tratamientos dejen de ser solo letras en un papel y se conviertan en una realidad palpable para los pacientes. Ella misma dejó claro que se incluyeron 18 nuevas herramientas para la diabetes, incluyendo los agonistas del GLP-1, los inhibidores de SGLT-2 y estatinas de alta intensidad, que debían tener acceso y cobertura por las ARS. Pero aún se está en espera de que el Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS) apruebe dicha cobertura.
La doctora Mejía, que participó en el Foro Value Exp, coordinado por Novo Nordisk bajo su campaña Vive Ligero, enfatizó que la elaboración de este Cuadro Básico fue un trabajo colaborativo bien ‘chulo’ entre sociedades médicas y el Ministerio de Salud Pública, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo. Sin embargo, ¿de qué vale tener esas ‘moléculas innovadoras’ si el pueblo no puede acceder a ellas? Eso es como tener un carro sin gasolina, ¡no arranca!
La verdad es que, tener estos tratamientos en el papel por ‘más de un año’ y no ver la cobertura efectiva es un ‘tigueraje’ que tiene a muchos preocupados. La doctora insistió en que es imperativo ‘cambiar la historia’, y no seguir generando escenarios para terapias sustitutivas caras y complejas como la diálisis o los trasplantes. Hay que ir a la raíz del problema, y eso implica una intervención real y efectiva contra la obesidad y la diabetes con medicamentos que, según sus palabras, ‘cambian historias’.
Pero espérese, que estos tratamientos no son solo para verse ‘chulo’ o perder unas cuantas libras. La doctora Mejía explicó que los beneficios van más allá de la reducción de peso. Estamos hablando de una reducción del riesgo cardiovascular, mejoría del hígado graso, disminución de la progresión de la enfermedad renal y un impacto positivo sobre la enfermedad arterial aterosclerótica. ¡Eso es un viaje de beneficios, mi gente! De hecho, citó la ‘semaglutida’ como un ejemplo ‘jevi’ de un GLP-1, indicando que una de cada tres personas que la ha usado baja hasta un 25% de su peso corporal.
De acuerdo al reporte, ya la ‘liraglutida’ había hecho su entrada al Cuadro Básico, pero con una indicación específica para una población puntual. Esto se debió a que los recursos del país son limitados, y se priorizó su uso en personas con obesidad que ya habían pasado por intervenciones mayores como procedimientos de revascularización o cirugías de cadera. El objetivo era que no se hiciera el ‘bypass’ para luego dejar los factores de riesgo como la obesidad al garete.
No es solo cuestión de perder peso a lo ‘loco’, ¡no, mi gente! La doctora Mejía hace hincapié en que en el sector no gubernamental hay profesionales capacitados para ofrecer un tratamiento integral que incluye alimentación, actividad física y, cuando es necesario, el uso de estos ‘medicamentos innovadores’. El punto es ‘mejorar la salud’ y ‘reducir las complicaciones’, no solo la cifra de la balanza. Hay que tener un plan ‘bacano’ para mantener a esos pacientes lejos de la obesidad a largo plazo.
Un punto bien ‘jevi’ que se tocó fue el tratamiento de la ‘obesidad en la mujer’, que debe ser como un sastre, hecho a la medida para cada etapa de la vida. No es lo mismo abordar la obesidad en una adolescente que en una mujer en edad fértil o en la menopausia. ¡Cada etapa tiene su ‘vaina’ y su enfoque particular!
En la edad fértil, la ‘vaina’ se pone seria con el síndrome de ovario poliquístico, la relación con alteraciones metabólicas, prediabetes, diabetes e hígado graso. Además, llegar al embarazo con obesidad trae consigo un riesgo elevado de diabetes gestacional. Y en la menopausia, con la pérdida de estrógenos y el aumento de la grasa visceral, el riesgo cardiovascular se dispara. Hay que ‘cuidar’ a la mujer desde su escenario, con un plan individualizado.
Y un ‘cuidao’ ahí, mi gente, la doctora también advierte sobre la importancia de buscar ‘fórmulas originales’ en comercios legalmente establecidos, avaladas internacionalmente. ¡Ni se le ocurra andar usando productos con las siglas RUO (Research Use Only)!, porque son sustancias que aún están bajo estudio y no tienen aprobación para comercializarse. En fin, tratar la obesidad y la diabetes, especialmente en la mujer con ‘semaglutida’, va más allá de modificar cifras, es intervenir el riesgo, preservar los órganos y transformar la salud a lo largo de la vida, ¡eso sí que es un ‘palo’!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




