La verdad es que la vaina está color de hormiga en el Noroeste de nuestro país. Las recientes Lluvias torrenciales han dejado un ‘tollo’ de proporciones mayores, cobrándose vidas y provocando un viaje de daños materiales que tienen a la gente con el corazón en la mano. Las autoridades han confirmado el hallazgo de dos cuerpos sin vida en distintos puntos de la región, sumándose a la lamentable noticia de varios migrantes ahogados, lo que ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de esta zona ante fenómenos naturales extremos y la necesidad de una infraestructura más resiliente.
Uno de los casos que ha conmovido a la comunidad es el de Elvis Rafael Jiménez. Imagínense ustedes, este hombre salió a buscar unas vacas en medio del aguacero y no regresó. Su cuerpo fue encontrado flotando en el canal Roselia, en Villa Elisa, una tragedia que nos recuerda lo peligroso que se pone el clima por aquí. Y como si no bastara con eso, en Castañuelas, otro cadáver apareció en las aguas del río Yaque del Norte, una situación que generó un ‘coro’ de alarma entre los residentes. Este es el segundo que encuentran en la semana en esa zona, lo que tiene a los moradores bien ‘quillao’ y exigiendo a las autoridades una investigación a fondo para esclarecer estos hechos.
Pero el drama no para ahí. También se reportó que al menos tres ciudadanos haitianos indocumentados perdieron la vida de una manera muy triste, al lanzarse al río Yaque del Norte, supuestamente para evadir un operativo de Migración en la zona. Esta situación ha generado un ‘tigueraje’ de temor y preocupación entre la comunidad migrante que reside en comunidades agrícolas como Guayubín y Las Matas de Santa Cruz, donde el trabajo del campo depende en gran medida de ellos. La vida de los migrantes, que ya es de por sí complicada, se vuelve un ‘calvario’ durante estos eventos.
Las autoridades, incluyendo la Policía Nacional, la Defensa Civil y el Inacif, están en el terreno haciendo su trabajo, levantando los cuerpos e iniciando las investigaciones pertinentes. Sin embargo, la frecuencia de estos eventos y la aparente precariedad de las condiciones en que se encuentran muchas comunidades del Noroeste, plantean serias interrogantes sobre la preparación del país frente al cambio climático. No es un secreto que nuestra isla es vulnerable a huracanes y tormentas, y las deficiencias en el drenaje pluvial, como se evidenció en Villa Vásquez, solo empeoran la vaina.
Además de las pérdidas humanas, las lluvias y los vientos también han causado un ‘chin’ de estragos materiales. En Jaibón, Laguna Salada, el paso de un tornado dejó viviendas afectadas, árboles caídos y cortes eléctricos, un verdadero ‘lío’ para los residentes y los agricultores que vieron sus cosechas perderse. La diputada Ángela Rodríguez y el alcalde Ricki Tejada han estado visitando las zonas afectadas, prometiendo asistencia del Gobierno y coordinando brigadas para restablecer los servicios, lo cual es de lo más bien, pero es vital pensar a largo plazo.
Este escenario de calamidad nos obliga a reflexionar sobre la importancia de la prevención y la inversión en infraestructura. No podemos seguir con la misma chercha de solo reaccionar cuando la tragedia golpea. Urge fortalecer los sistemas de alerta temprana, mejorar el drenaje en zonas urbanas y rurales, y educar a la población sobre cómo actuar ante fenómenos meteorológicos extremos. La gente del Noroeste merece que se le ponga atención de verdad, porque cada aguacero no puede significar un ‘peligro’ de muerte o la pérdida de lo poco que tienen. Es hora de que el Estado se ponga ‘de tú a tú’ con estas realidades y garantice la seguridad de todos sus ciudadanos.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




