El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) ha soltado el dato, klk: la ‘Inflación de Abril’ 2026 registró un 0.49%. A simple vista, uno diría ‘está de lo más bien’, pero la vaina es que la interanual, la que va de abril 2025 a abril 2026, ya se metió en 5.11%. Eso, mis amigos, está un poquito por encima del rango que el BCRD tiene como objetivo, que es 4.0% ± 1.0%. Esto significa que, aunque el número mensual no parece alarmante, el panorama anual nos invita a ponerle coco y ver cómo el costo de la vida nos sigue apretando.
¿Y qué fue lo que subió el pote? Principalmente, los combustibles. La gasolina regular y premium, junto al gasoil, se ajustaron por los precios del petróleo a nivel mundial, una vaina que siempre nos da en la madre aquí porque importamos casi todo. Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente tienen al tigueraje del petróleo con el precio por las nubes. Pero no todo fue subida; el peso dominicano se ha puesto bacano frente al dólar, lo que ayudó a bajar el precio de los carros, pasajes de avión y otros artículos importados, un desahogo, digámoslo así.
En la canasta familiar, hubo un balance bien jevi. Productos que son la base de la comida dominicana, como el pollo fresco y los plátanos de todas las variedades, bajaron un chin, lo cual es un alivio para el bolsillo, más aún después de un viaje de alzas por los fenómenos climáticos que nos han dado palo últimamente. Sin embargo, otras cosas básicas como el café, el agua purificada, refrescos, y algunos víveres como aguacates y ajíes, sí subieron, mostrando que la dinámica de precios en los alimentos es un relajo constante.
El Banco Central también nos suelta la inflación subyacente, que es como el termómetro para cogerle el pulso real a la economía. Esa vaina, que excluye los alimentos volátiles, combustibles y servicios regulados para dar una visión más clara, se ubicó en 0.43% mensual y 4.87% interanual. Lo jevi de esto es que esa sí se mantuvo dentro del rango objetivo, lo que le permite al BCRD tomar decisiones de política monetaria con una visión menos distorsionada por los vaivenes de precios estacionales o externos. Es crucial para ver si la cosa va por buen camino o si hay que meterle mano.
Asegún el desglose por grupos, el Transporte se llevó la mayor parte de la chercha de la inflación, aportando más del 60% del aumento de abril, todo por los ajustes en el precio de la gasolina y el gasoil, y hasta la guagua y el motoconcho se pusieron más caros. Las regiones también mostraron sus diferencias: el Cibao, por ejemplo, tuvo una variación un poquito más alta, un 0.54%, quizás por una mayor dependencia del transporte y los costos de vivienda en esa zona, lo que demuestra que la inflación no nos da igual a todos, klk.
Y para terminar de redondear la vaina, los quintiles socioeconómicos también sintieron el pique de manera diferente. Los quintiles más altos, el 4 y el 5, tuvieron variaciones más pronunciadas (0.52% y 0.65% respectivamente). Esto es porque, dizque, ellos se benefician menos de las bajas en los alimentos y les impacta más la subida del transporte, quizás porque tienen más vehículos o un patrón de consumo distinto. Mientras, los quintiles más bajitos (1, 2 y 3) sintieron un aumento menor, aunque cualquier alza es un golpe duro para ellos.
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