¡Qué ‘pegada’ tuvieron Los Hermanos Arriagada en la escena musical latinoamericana! Este célebre trío chileno, oriundo de Cañete, en la región del Biobío, se hizo un nombre a base de boleros y baladas románticas que calaron hondo en el corazón de un viaje de gente. Conformado por los hermanos Mario, Jorge y Omar Arriagada, su talento brilló con luz propia, marcando un antes y un después en la música de los años 60, siendo referentes importantísimos para toda América Latina. De verdad que la vaina de su armonía era otra cosa.
Su trayectoria artística arrancó en la década de 1950 en Concepción, y de ahí se mudaron para Santiago de Chile con la clara meta de profesionalizar su carrera. Desde sus inicios, los muchachos se inspiraron fuertemente en el estilo y las armonías vocales del icónico trío internacional Los Panchos. No era para menos, querían sonar igual de chévere.
La vena artística les venía de familia, pues nacieron en una prole de seis hermanos, y aunque no todos siguieron ese camino, Mario, Omar y Jorge Arriagada sí desarrollaron esa vocación, heredada de sus padres, que estaban bien metidos en el ambiente de la música folklórica, especialmente en la cueca. Desde chiquitos, la música era parte de su coro.
El camino no fue fácil, pero la pasión siempre manda. En 1952, se lanzaron en un concurso de aficionados de una radio local bajo el nombre de Los Hermanos Arriagada. La radio, en su afán de darle promoción a los concursantes, hacía recorridos por pueblos cercanos a Concepción. Fue en ese relajo donde Mario, Omar y Jorge comenzaron a darse a conocer y a cogerle el piso a esto de la música.
Años después, con la familia ya instalada en Concepción, Mario Arriagada, el mayor, no perdió el tiempo y formó su primer grupo, Los 4 Chicotes, con apenas doce años. Pero fue en 1954 cuando definitivamente se formalizaron como el trío que todos conocemos, empezando como acompañantes de guitarra para otros artistas y luego montándose en su propio tren, actuando en solitario. ¡Tremendo tigueraje!
Cuando llegaron a Santiago, se la buscaron de una vez. Se acercaron a Radio El Pacífico, buscando chance en el programa ‘Hogar dulce Hogar’. La reacción fue bacana: el director Eduardo de Calixto les brindó su apoyo y les consiguió un contrato para debutar en la compañía de revistas Pigalle. Así fue como consiguieron su primer trabajo remunerado, presentando su arte en teatros y centros nocturnos por todo el país.
Entre 1959 y 1961, el trío se tomó un breve receso. El menor, Jorge, estaba en pleno cambio de voz, esa vaina de la adolescencia. Durante ese tiempo, cada hermano se dedicó a otras actividades, pero la música los llamó de vuelta. En 1962, decidieron unirse de nuevo, retomando las giras y haciendo grabaciones para el sello RCA Víctor, aunque sin la repercusión que luego tendrían. Fue en esta etapa que consolidaron ‘Los Hermanos Arriagada’ como su nombre artístico definitivo.
El año 1963 fue clave. Victorio Cintolesi les propuso interpretar su canción “Tiempo de espera” en el III Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. Aunque quedaron en tercer lugar, fueron los favoritos del público. Esta presentación marcó un antes y un después, pues fue la primera vez que actuaron con acompañamiento de orquesta, dejando atrás las guitarras solas, y fue ahí que la vaina se puso más interesante.
Con esa experiencia bajo el brazo, en 1964 firmaron con EMI Odeon. Fue Jorge, el más chiquito, quien insistió en grabar con orquesta, ya que habían logrado un ‘fiato’ y una armonización de voces que los hacía únicos. Esa decisión fue la que les dio su estilo distintivo y los lanzó a otro nivel. Mientras estaban de gira en Arica, conocieron una canción en portugués llamada “Poema”. Junto a EMI Odeon, la tradujeron al español, la grabaron con la orquesta del boliviano René Calderón y, ¡pa’lante! Se convirtió en un éxito rotundo, tanto que ese mismo verano de 1964 ganaron el Laurel de Oro como artistas revelación.
Su trayectoria musical no solo se centró en temas nuevos; también se dedicaron a rescatar boleros antiguos, trabajando con grandes directores de orquesta de toda Latinoamérica. Nombres de la talla de Valentín Trujillo, Vicente Bianchi, Horacio Saavedra, Luis Barragán, y los mexicanos José Sabre Marroquín y Chucho Zarzosa, entre otros, aportaron su talento para realzar el sonido de los Arriagada. Esa fue una colaboración de alto calibre.
Fue en esa época que compartieron escenario con el legendario cantante mexicano Javier Solís en el Teatro Apolo de Quito. Solís les soltó la ‘vainita’ de que su música ya era conocida en México, algo que ellos ni se imaginaban. Esto fue una bendición, pues Solís y su mánager los apadrinaron, llevándolos a México para grabar con Capitol Records. Ahí sí que se abrieron las puertas de par en par.
La versión en español de “Nathalie” se convirtió en un verdadero fenómeno musical en toda América Latina. La presentaron por primera vez en Radio Cooperativa con la orquesta de Juan Azúa y la gente se puso tan emocionada que tuvieron que interpretarla dos veces de una vez. Los ejecutivos de EMI Odeón vieron el potencial y grabaron el tema con la orquesta de Valentín Trujillo, destacando la batería de Arturo Giolito. Esta canción, sin quererlo, se volvió un himno para organizaciones de izquierda en algunos países, por su alusión a la URSS y la Revolución de Octubre, aunque el grupo siempre mantuvo su postura apolítica. Esa fue una situación media rara, ¿verdad?
Ya establecidos en Ciudad de México y con el respaldo de Capitol Records, se pasaron un tiempo grabando varios LPs y recibiendo un viaje de premios, como ‘Los 100 mejores del año’ y la ‘Estrella de Oro’. Además, cosecharon discos de oro y platino, una verdadera muestra de su éxito. En Venezuela, compitieron por el Guaicaipuro de Oro en 1966 como mejor trío, un reconocimiento que ganaron, superando a Los Panchos y Trío Venezuela. ¡Imagínense el orgullo de esa gente!
Sus conciertos los llevaron a escenarios de prestigio en México, Los Ángeles, y hasta los Carnavales de Buenos Aires, donde compartieron tarima con estrellas como Angélica María, Vicente Fernández, Armando Manzanero, Raphael y Palito Ortega. Además de Chile y México, grabaron en Perú, Venezuela y Argentina. Aunque vivieron un tiempo largo en México, rechazaron una oferta para ir a Japón y regresaron a Chile a mediados de los setenta, continuando con giras por un sinnúmero de países latinoamericanos, Estados Unidos, Canadá y Londres. ¡Esos sí que se la buscaron en grande!
En Colombia, se dieron una chercha presentándose en teatros y compartiendo escenario con otros tríos románticos de renombre como Los Tres Ases, Johnny Albino y su Trío San Juan, Los Tres Reyes, Los Tres Caballeros y Los Tres Diamantes. Un verdadero ‘coro’ de leyendas de la música romántica.
Lamentablemente, el tiempo pasa para todo el mundo. Mario Arriagada falleció en 2008. Los miembros restantes siguieron como dúo, dando presentaciones esporádicas. Luego, Jorge Arriagada murió el 19 de abril de 2019, y finalmente, Omar Arriagada nos dejó el 13 de abril de 2024. Su legado, sin embargo, sigue vivo a través de sus premios: el Micrófono de Oro en México, el Guaicaipuro de Oro en Venezuela y en Chile, sus discos de Oro y Platino, y el Laurel de Oro. Verdaderamente, una historia de éxitos que se ganó el cariño del pueblo.
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