Meta, esa gente que lleva dos décadas metiéndole mano a nuestra atención para hacer sus ‘cuartos’, ahora viene con un ‘giro jevi’ que nos tiene a to’ el mundo dando mente. Esta semana, la compañía de Mark Zuckerberg nos presentó una pila de aparaticos nuevos: gafas sin cámara, otras más finas con cámara, un visor que casi no pesa na’, y hasta un llavero con pinta de Tamagotchi, el tal ‘Muse Charm’, que viene con 5G. Pero la ‘verdadera vaina’ aquí no son los cachivaches, sino el protagonista de este nuevo coro: Muse, su flamante agente personal de inteligencia artificial. Según la noticia, Meta está cambiando el chip, pasando de ganar dinero con los anuncios a querer coger una ‘pequeña’ comisión por cada una de nuestras decisiones que Muse complete por nosotros.
La movida es de peso, mi gente, porque hasta ahora, la mayor parte del ingreso de Meta venía de la publicidad, de ese tiempo que pasamos pegados a Facebook, Instagram y WhatsApp. Ahora, con Muse, la promesa inicial es dejar los anuncios de lado y apostar por un modelo donde el agente cobra un peaje por cada transacción que nos resuelva. Imagínate que Muse te consigue un seguro de carro más barato o te ayuda a renegociar una cuenta; pues la empresa beneficiada le pagaría una comisión a Meta. Es curioso, porque mientras Meta se aleja de los anuncios con su gran apuesta, según el reporte, OpenAI, la gente de ChatGPT, está haciendo lo contrario y ya activó sus propios anuncios. ¡Un verdadero cruce de caminos!
Pero, ¿cómo funciona este Muse que, asegún, se la está comiendo? Pues no es un chatbot de esos que esperan tus preguntas; él está diseñado para que le encarguemos tareas y él ‘de una vez’ se ponga en eso. Desde rellenar formularios, mandar correos, manejar un navegador o hasta tomar control de tu Mac para hacer pagos. La noticia destaca el caso de un usuario que, gracias a Muse, se ahorró 85 dólares al mes discutiendo con su compañía de cable en el chat de atención al cliente. Un ‘tigueraje’ de esos que te resuelve la vida sin tú tener que mover un dedo, cogiendo los mangos bajitos.
Con este enfoque, cada uno de los aparatos que Meta presentó esta semana se convierten en puertas de entrada para este agente. Las Ray-Ban Meta 3, que permiten a Muse ver lo que tú ves, tienen un precio de 449 dólares. Luego están las Ray-Ban Meta Audio, sin cámara y más económicas con 349 dólares, ideales para llevar a Muse al oído todo el día. También tenemos las Meta VR Glasses, que se lanzarán en primavera de 2027 por 1.299 dólares, para un uso más inmersivo en el trabajo o viendo películas. Y, por último, el llavero-Tamagotchi, el ‘Muse Charm’, con pantalla de dos pulgadas y 5G, para hablar con el agente sin sacar el móvil, aunque aún sin precio ni fecha. Las gafas sin cámara, que evitan el ‘problema de confianza’ de andar grabando, cobran mucho más sentido si solo necesitas la voz para pedir ingredientes de una receta o reclamar una devolución.
Claro, no to’ el mundo está en este mismo ‘coro’. La noticia nos cuenta que Amazon, por ejemplo, le bloqueó el paso a Muse hace una semana. ¿Y por qué? Porque el negocio publicitario de Amazon, que mueve una pila de millones, necesita que nosotros, los humanos, miremos su página mientras compramos para ver los anuncios y los productos ‘patrocinados’. Si un agente es el que compra, esa cafetera patrocinada se queda sin nadie que la mire y el negocio publicitario se va ‘a pique’. Es una ‘vaina’ complicada, porque este nuevo modelo de negocio le da un ‘golpe’ directo a cómo se han manejado las cosas en el comercio electrónico hasta ahora.
Pero aquí viene el ‘pegao’: un agente que cobra comisión podría tener el mismo ‘vicio’ que hemos visto en otros negocios, como las agencias de viajes. ¿Te acuerdas cuando te recomendaban un hotel específico porque el hotel les pagaba a ellas? Pues la noticia advierte que Muse podría preferir la tienda que le pague mejor, en vez de la que realmente te conviene. Y para que Muse funcione a su máximo potencial, ¡necesita acceso completo a tu vida! Hablamos de tu correo, tu banco, tus mensajes, tu tarjeta de crédito, y ‘un viaje de’ información más. Dárselo a Muse, en esencia, es dárselo a una tecnológica que, según el reporte, tiene un historial medio ‘chueco’ en cuanto a privacidad. Zuckerberg ha prometido una versión donde ni Meta vería esos datos, pero, como se dice en el patio, ‘del dicho al hecho, hay un gran trecho’, y todavía no hay fecha para eso.
Así que, antes de que Meta empiece a cobrar por nuestras decisiones, tendrán que convencernos de que vale la pena soltarles la rienda de nuestra vida digital. La conveniencia es bacana, pero la confianza es la verdadera ‘vaina’ aquí. ¿Estaremos dispuestos a entregarle el control a un agente, aunque sea para que nos resuelva el ‘tigueraje’ del día a día? Esa es la pregunta del millón que, de seguro, está dando vuelta en la cabeza de ‘to’ el mundo’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



