¡Pero qué vaina más interesante la que nos trae el Ministerio de Hacienda y Economía! Según un reciente informe, las micro, pequeñas y medianas empresas, conocidas popularmente como mipymes, son la columna vertebral de nuestra zona fronteriza. Constituyen un impresionante 98.8% del tejido empresarial en esa área, donde operan 2,033 empresas registradas, lo que equivale al 1.7% del total nacional. Esto nos indica de una vez la importancia que tienen estas iniciativas para el desarrollo local, aunque también nos deja ver que el volumen total de empresas en la frontera es un tanto limitado comparado con el resto del país.
El mismo reporte, que es un dato a considerar, señala que en esta zona existe una alta concentración de microempresas, lo que a menudo viene acompañado de una baja densidad empresarial en general. A esto se le suma una limitada diversificación sectorial, o sea, que la mayoría se dedican a las mismas actividades de siempre. Y como si fuera poco, el monto promedio del crédito que se les destina es reducido, complicando el crecimiento. Además, hay brechas considerables en infraestructura, conectividad y el acceso a los mercados, especialmente entre la frontera norte y la sur, lo que sin duda representa un tremendo desafío para el tigueraje emprendedor de la zona.
Pero no todo es color de hormiga, ¡qué va! El estudio también resalta avances y oportunidades bacanas que están surgiendo. Entre 2021 y 2024, la cantidad de mipymes en la zona fronteriza se disparó un 18.8%, un crecimiento que dejó chiquito al registrado en el resto del país, si excluimos los polos económicos como Santo Domingo, Santiago y el Distrito Nacional. ¡Y quiénes encabezaron ese repunte tan jevi! Pues nada más y nada menos que Pedernales y Montecristi, demostrando que con ganas y apoyo, la cosa se pone buena.
En el tema del financiamiento, que es clave para cualquier negocio, la cartera de crédito para las mipymes de la frontera alcanzó unos RD$8,237.2 millones, distribuidos en 23,886 operaciones. Esto significa que hay movimiento, aunque se mantenga el reto del monto promedio. La agricultura, como era de esperarse, sigue siendo la reina en cuanto a la participación en el financiamiento, lo cual va de la mano con la vocación productiva tradicional de esas tierras. Es la vaina del campo que siempre está ahí, echando pa’lante.
Si miramos la distribución por actividades, nos damos cuenta de que el 37.9% de las mipymes fronterizas se la juegan con el comercio y la reparación de vehículos, mientras que un 11.7% se dedica a alojamiento y servicios de comida, y un 10.8% a la agricultura, ganadería y pesca. Esto nos pinta un cuadro de cómo el tejido empresarial se concentra en esas actividades que ya conocemos. Geográficamente, la frontera norte se lleva la mayor parte del pastel, con el 76.9% de las mipymes del territorio. Y dentro de esa, Montecristi no solo concentra el 38.0% de estas empresas, sino que también lidera la recaudación tributaria de las mipymes de la zona, con un 32.8%. ¡Monte plata!
Este panorama nos muestra que, a pesar de los desafíos, nuestras mipymes en la frontera están activas y son un motor esencial. Con un ‘chin’ más de apoyo en infraestructura, crédito y diversificación, el potencial de crecimiento puede ser aún más grande, beneficiando a un viaje de gente en esas comunidades.
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