¡Klk, mi gente! Aquí estamos, bien ‘enfocao’ en la movida cultural de nuestro patio. Y es que la talentosa Nathalia Herrera, una ‘jevita’ de Santiago que la está dando con todo, se lanza a un nuevo reto teatral. Según la noticia, la joven actriz y cantante está en boca de todos con la obra ‘La Cresta’, una propuesta de Marina Frías que se estrena hoy en el ambiente ‘chulo’ de Lungomare Bar & Lounge. Nathalia Herrera no anda con rodeos y en este proyecto, comparte tarima con los conocidos Manuel Meccariello y la comunicadora Kris Viñas, prometiendo un espectáculo que va a poner a la gente a gozar y a reflexionar de una vez.
Desde sus inicios en la Ciudad Corazón, esta artista ha demostrado un ‘tigueraje’ impresionante al luchar por sus pasiones. La independencia le llegó desde muy chamaca, y asegura que eso fue clave para no quedarse ‘estancá’. Venirse del pueblo pa’ la capital a perseguir un sueño, como lo hacen muchos dominicanos, le enseñó a desarrollar un viaje de destrezas en las artes escénicas. Ella misma lo ha dicho: el aprendizaje más grande es ‘coger riesgos’, siempre con precaución, porque son necesarios para crecer tanto en lo personal como en lo laboral. ¡Una filosofía bien dominicana, sin duda!
Para Nathalia, el arte no es solo una pasión, sino una verdadera medicina. La actriz ha contado cómo el teatro, en particular, le ‘sanó el sistema nervioso’, afirmando que el arte es la forma más hermosa de curar el alma. En un momento de pura reflexión, si pudiera hablar con su yo del pasado, le diría a esa niña santiaguera: ‘Vales mucho y no todo el mundo merece acceso a ti. Nunca dudes de tus capacidades, pero comprende que estamos más conectados con los demás de lo que creemos’. Una vaina profunda, que nos hace pensar a todos en el valor propio y la conexión con el prójimo.
El camino del artista dominicano no es fácil, y Nathalia lo sabe bien. Detrás de cada aplauso, de cada noche de estreno, hay un ‘saco de sacrificios’. Ella ha tenido que dejar de lado momentos importantes con su familia por presentaciones, por esos ‘castings’ que uno no se puede perder, y por otros compromisos que a veces se juntan ‘de golpe y porrazo’. El tiempo invertido en ensayos, en hacer relaciones públicas, en ir a eventos… la gente no se imagina la chercha que hay que montar para mantener vivo el sueño. Y por si fuera poco, hace poco se lanzó también como cantante, presentando sus canciones y mostrando al mundo otra faceta de su talento.
El arte ha sido su ‘salvavidas’ en medio de las tormentas de la vida. Desde su adolescencia, estuvo vinculada a grupos de teatro en Santiago como el de la UASD con Robinsón Aybar, la Fundación Teatro Huella Latina, La 37 por las Tablas, Casa de Arte y el Centro de la Cultura. Estos espacios fueron fundamentales para que ella identificara sus ‘carencias’, las entendiera y pudiera trabajarlas, tanto en su intimidad como con ayuda de terapia. Además, la escritura es su ‘polo a tierra’, lo que la mantiene ‘cuerda’, desahogándose y procesando sus pensamientos en privado la mayor parte del tiempo.
La vida, sin embargo, le ha puesto pruebas bien duras. Hace unas semanas, el ‘luto’ tocó a su puerta con la pérdida de su hermano, un joven en plena juventud. Nathalia ha confesado que aún no sabe cómo canalizar ese dolor, una situación que le ha hecho enfatizar la importancia de tener una ‘red de apoyo’ fuerte. Ella pide que se priorice la salud mental de los dominicanos, reconociendo que en esos momentos difíciles es vital contar con un ‘sostén real de personas que te valoren y te amen y que sepas que te van a cuidar’. Una reflexión necesaria para toda la comunidad, porque ‘nunca se sabe cuándo uno va a necesitar esa mano amiga’.
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