El reconocido médico experto en violencia de género, Pérez Mirambaux, ha puesto el dedo en la llaga al afirmar este jueves que la Violencia de Género no es una simple casuística, sino una ‘vaina’ de Estado que exige una respuesta permanente y un compromiso firme de todas las instituciones. Según el reporte, Mirambaux destacó que este flagelo sigue bien latente en nuestras sociedades, trascendiendo fronteras y afectando a mujeres en todos los rincones del mundo, a tal punto que algunos lo han descrito como una verdadera pandemia social, aunque sin las características de una enfermedad física.
La magnitud de esta problemática es tal que, de acuerdo con el especialista, debe ser tratada como un asunto crucial de política pública, una responsabilidad que recae directamente sobre los hombros del Estado. La República Dominicana, nuestro pedazo de tierra caribeño, no se escapa de esta triste realidad. Es un desafío que nos confronta a diario y que requiere un abordaje integral, lejos de la indiferencia o la normalización de actitudes machistas que tanto daño hacen.
El doctor Mirambaux, en su intervención durante el programa “Hablando de Salud” en “El Nuevo Diario TV”, un espacio que permite un buen ‘coro’ de profesionales, recordó que ya tenemos herramientas legales para enfrentar este mal. La Ley 24-97, por ejemplo, contempla sanciones penales claras para los hechos de violencia contra las mujeres y establece un marco de acción para lidiar con la violencia de género. Esto demuestra que la voluntad legal existe, pero la aplicación y el seguimiento son lo que marcan la verdadera diferencia en la calle.
Las instituciones del Estado, como el Servicio Nacional de Salud (SNS) y el Ministerio de la Policía, están supuestas a darle seguimiento a estos casos. Sin embargo, la persistencia del problema nos hace pensar que el trabajo es arduo y que todavía hay mucho camino por recorrer para que la gente sienta la mano fuerte de la justicia y el apoyo que necesita. Es un esfuerzo colectivo que requiere que cada quien ponga su parte, desde el ciudadano de a pie hasta las más altas esferas del gobierno.
Un ejemplo palpable del alcance de esta ‘vaina’ se ve en el hospital de Engombe, en Santo Domingo Oeste, donde el doctor Pérez Mirambaux presta sus servicios. Este centro, que forma parte de la red del SNS para la atención a la violencia de género, recibe un promedio de dos a tres mujeres agredidas semanalmente. Imagínense, de dos a tres hermanas, madres o hijas llegando cada semana con el dolor y las marcas de la agresión. Allí se les brinda un seguimiento que incluye consultas médicas y atención a las lesiones físicas, un apoyo crucial en momentos de tanta vulnerabilidad.
Es evidente que los mecanismos para la atención integral de estos casos están montados, al menos en Engombe, y que forman parte de una respuesta institucional frente a la problemática. Pero la cantidad de casos que llegan semanalmente nos grita que la prevención es tan o más importante que la atención. Necesitamos un cambio de mentalidad en la sociedad dominicana, un despertar que nos impulse a rechazar de ‘una vez por todas’ cualquier manifestación de violencia y a construir una cultura de respeto y equidad.
La reflexión final es clara: la violencia de género no es un asunto privado ni una ‘chercha’ de barrio; es un reflejo de falencias estructurales que nos obligan a actuar. La afirmación de Pérez Mirambaux debe servirnos de empuje para que, como sociedad, enfrentemos este desafío con la seriedad y el compromiso que merece, asegurando que cada mujer dominicana pueda vivir una vida plena y sin miedo, con el apoyo incondicional de su Estado y su comunidad.
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