La situación de María Severino, residente en el municipio de Villa Altagracia, provincia San Cristóbal, es un grito de auxilio que pone en jaque la eficiencia de la Salud Pública dominicana. Lo que le está pasando a esta ciudadana es un reflejo de los desafíos que enfrenta nuestro sistema de salud. Ella está, según su testimonio, viviendo una ‘vaina’ de película de terror: padece de estenosis esofágica, una condición que la obliga a alimentarse por una sonda, y su cirugía, que es vital, se ha convertido en un ‘klk’ de atrasos interminables en un hospital docente.
Según el reporte, María ha hecho todo lo que le corresponde: ha completado los estudios médicos requeridos en varias ocasiones y cuenta con la aprobación de su seguro de salud. Sin embargo, cada vez que le asignan una fecha para la intervención quirúrgica, esta se pospone, dejando a la señora en un limbo de incertidumbre y dolor. Imagínate el estrés y la desesperación de estar bregando con una situación así, donde tu vida depende de una operación que parece nunca llegar. Es una situación que no se la desearíamos a nadie, por más ‘jevi’ que parezca uno en la vida.
Esta recurrente situación pone de manifiesto una triste realidad de nuestro sistema de salud: la burocracia, la falta de capacidad o la gestión deficiente pueden convertirse en una barrera infranqueable para los pacientes más vulnerables. La noticia indica que María carece de los recursos económicos para costear el procedimiento en el sector privado, y mucho menos para seguir cubriendo los gastos de traslados constantes y análisis repetidos. Esto la deja, como a muchos otros en este país, a merced de un sistema público que, ‘asegún’ los afectados, a veces opera con la lentitud de una ‘guagua’ en reversa.
El llamado de María Severino a las autoridades del centro asistencial no es solo por una fecha definitiva; es un clamor para que se respete su derecho fundamental a la salud. La Constitución dominicana garantiza este derecho, pero la realidad en los hospitales docentes a menudo choca con esa promesa. Cuando un ciudadano cumple con todos los requisitos, obtiene la aprobación de su seguro y aún así sufre retrasos, es momento de que el ‘tigueraje’ de la gestión hospitalaria se ponga las pilas ‘de una vez’ y demuestre que el bienestar del paciente es la prioridad. Un sistema de salud ‘bacano’ es el que responde con prontitud.
El caso de María es un recordatorio urgente de que, detrás de cada estadística de espera y cada informe de gestión, hay una persona real, con una familia, con sueños y con un sufrimiento palpable. No es una ‘vaina’ aislada; es la punta del iceberg de un problema más grande que afecta a ‘un viaje de’ dominicanos que dependen del sistema público. Es hora de que se haga una revisión profunda para asegurar que los procesos sean más ágiles, transparentes y, sobre todo, humanos. Los ciudadanos merecen un servicio de salud que esté ‘chulo’ y funcione correctamente, sin tantas demoras que ponen vidas en riesgo.
La voz de María Severino resuena como un campanazo de alerta para que las autoridades de salud tomen cartas en el asunto y le den una solución a su situación de una vez por todas. Es fundamental que casos como el suyo no queden en la ‘chercha’ de las denuncias sin respuesta, sino que sirvan como catalizador para mejorar un sistema que debe proteger a todos, especialmente a los que menos tienen. Esperemos que su llamado no caiga en saco roto y que pronto pueda acceder a la operación que necesita para recuperar su calidad de vida. No podemos permitir que el derecho a la salud se convierta en una eterna espera.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



