La frustración se ha apoderado de una familia en Santiago, quienes llevan más de un año en una larga espera por un medicamento indispensable para combatir el cáncer en etapa IV que padece su patriarca, Rudy Rafael Guillén Cabrera, de 70 años. Desde el 21 de mayo de 2025, la respuesta del Programa de Medicamentos de Alto Costo ha sido la misma: ‘estamos en espera’, una situación que tiene a la familia en un verdadero ‘lío’, buscando con desesperación el medicamento contra el cáncer que podría mejorar la calidad de vida de su pariente.
Según la historia clínica compartida con el medio, a finales de 2023, Guillén Cabrera comenzó con una tos persistente, lo que llevó al diagnóstico de carcinoma de células renales de tipo células claras, con metástasis al pulmón. Este tipo de cáncer es el más común que afecta al riñón, representando cerca del 80% de los casos, de acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Para contrarrestar esta enfermedad, el médico en la Clínica Corominas de Santiago recomendó una pastilla y una inyección de Keytruda 100 mg (pembrolizumab), un medicamento que, según se explica, ayuda al sistema inmunitario a reconocer y atacar las células cancerosas, vital para evitar el riesgo de recurrencia o para casos avanzados combinado con otros fármacos.
El hijo del paciente, Juan Luis Guillén Sosa, ha revelado el alto costo del tratamiento: la inyección tiene un precio aproximado de 340,000 pesos y se requiere una cada 21 días, sin un tiempo definido por el médico. Ante esta ‘vaina’, la familia recurrió al Programa de Medicamentos de Alto Costo, completando la solicitud el 21 de mayo de 2025. A pesar de que documentos como la identidad, historial clínico y analíticas están ‘cargados’ en el sistema, la declaración de entrega del medicamento y la preautorización de la aseguradora permanecen en estado ‘pendiente’, lo que tiene a la familia ‘con el grito al cielo’.
La búsqueda de respuestas ha llevado a Juan Luis a viajar insistentemente entre la oficina del programa en Santiago y la sede en Santo Domingo, pero sus esfuerzos han sido en vano, siempre topándose con la misma frase: ‘estamos esperando’. La situación se torna aún más crítica al recordar que, en uno de esos viajes, le informaron que ‘los medicamentos desde el 2024 no habían vuelto a llegar’, refiriéndose a ‘todos los medicamentos’ en general, según el reporte. Esta declaración sugiere un problema sistémico que afecta a ‘un viaje de’ pacientes, y no solo a su padre.
La falta de la inyección ha tenido implicaciones directas y negativas en la salud de Rudy Guillén Cabrera, quien ha tenido que someterse a radioterapia, un tratamiento que inicialmente no estaba recomendado. Este giro ha provocado un deterioro adicional, con su estómago inflamado y dificultad para comer adecuadamente, lo que le ‘tiene la vaina prieta’. Aunque el paciente, según su hijo, lo ‘coge más suave’ que ellos, la familia vive una angustia constante al ver cómo la salud de su ser querido se resiente mientras la burocracia sigue su curso.
La desesperación es palpable. Juan Luis Guillén Sosa afirma que han ‘movido cielo y tierra’ para agilizar el proceso, incluso acercándose a figuras políticas en busca de ‘un conecte’ o ayuda económica para costear el medicamento. Sin embargo, se sienten como ‘un dominicano de a pie’, sin la capacidad de resolver el ‘tremendo lío’ que enfrentan. Su petición no es solo por su padre, sino por todos los pacientes que esperan estos medicamentos, pues entiende que este programa se sustenta con los impuestos de ‘todo el tigueraje dominicano’ y debe beneficiar a todos por igual.
El hijo del paciente insiste en la importancia de la equidad y la transparencia en la gestión de estos recursos. ‘Eso es algo que todos pagamos impuestos para que sea una ayuda para todos. Yo no quiero una ayuda para mí solo, yo quiero una ayuda que le llegue a todo el mundo’, subraya. La ‘chercha’ de la espera prolongada no solo afecta la salud de los pacientes, sino también la confianza en las instituciones que deben velar por el bienestar de la ciudadanía, generando una ‘incertidumbre bacana’ en la población.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




