¡Klk, mi gente! La verdad es que la República Dominicana está dando de qué hablar, y esta vez, el chismecito viene de la misma Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Asegún un diagnóstico reciente, nuestro país es uno de los cinco en la región que no ha caído en la famosa ‘trampa de baja capacidad para crecer’. ¿Y por qué? Pues porque, de una vez, llevamos 35 años creciendo a un ritmo que ronda el 5% anual, una vaina que nos coloca en la loma del crecimiento regional. Este Crecimiento Económico sostenido es, para muchos, un verdadero logro.
José Manuel Salazar-Xirinachs, el secretario ejecutivo de la CEPAL, lo confirmó en una entrevista con EL DÍA. Él mismo destacó que ningún otro país de América Latina o el Caribe ha logrado mantener una tasa de crecimiento tan bacana por un período tan largo. Imagínense, ¡35 años! Eso no es un viaje de paja, es un esfuerzo continuo que ha transformado la economía dominicana de lo más bien. La verdad es que ese dato es para que nos hinchemos de orgullo.
El ‘tigueraje’ dominicano no se queda ahí. Salazar-Xirinachs resaltó que la inversión en el país, durante la última década, se ha posicionado siete puntos por encima del promedio latinoamericano. Ese nivel de inversión es clave, no solo para mantener el crecimiento, sino también para la creación de empleo y la reducción de la pobreza, que, según la noticia, ha disminuido bastante. Esto demuestra que los números no mienten y el país ha sabido mover sus fichas.
Pero, ¿a qué se debe todo este relajo? El representante de la CEPAL fue claro: esto no es obra de la “mano invisible del mercado” ni de algún milagro. Él atribuye este éxito a la claridad estratégica con la que se han manejado los gobiernos, la fortaleza institucional que hemos ido construyendo, la continuidad de los esfuerzos y un diálogo social activo entre el sector público, el privado y la sociedad civil. Es decir, ¡un coro bien montao! Tanto el gobierno pasado como el actual han estado comprometidos con la modernización y el bienestar.
Aunque la cosa pinta chula, siempre hay sus bemoles. Salazar-Xirinachs también señaló los retos que tenemos por delante para seguir con este ritmo. El principal, según él, es el cambio en la economía internacional, que ahora mismo está más apretada, con menos crecimiento, aranceles, conflictos y una incertidumbre que pone a cualquiera a pensar. La verdad es que el panorama global no está como para echar chercha.
A pesar de eso, República Dominicana cuenta con activos importantes, empezando por el impulso que ya trae la economía y un acuerdo muy amplio sobre el camino a seguir. El gran reto es mantener ese empuje y seguir atrayendo inversiones para que la vaina no se pare. El país tiene el ritmo, pero hay que seguir dándole al mambo.
Otro desafío de peso que identificó la CEPAL es el talento humano. A medida que la República Dominicana incursiona en sectores más complejos y tecnológicos, como dispositivos médicos, servicios modernos o el área electrónica, la demanda de personal cualificado se dispara. Es crucial que universidades, centros de formación vocacional y otras instituciones se pongan las pilas para suplir ese talento que la industria y la revolución tecnológica moderna requieren. ¡No podemos quedarnos atrás en ese sentido!
Finalmente, Salazar-Xirinachs enfatizó que este crecimiento no puede ser solo para un grupito. Es fundamental que las mejoras económicas se traduzcan en beneficios sociales para todos. No todo el mundo va a trabajar en las industrias de alta tecnología; muchos seguirán en sectores tradicionales como el comercio. Para ellos, es vital mejorar los salarios mínimos y garantizar un acceso equitativo a la educación y la salud. ¡Así es que se construye un país de verdad, donde todo el mundo eche pa’lante!
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