En Samaná, el paraíso terrenal de nuestra República Dominicana, se ha armado un ‘coro’ de lo más interesante. La Comisión Ballenera Internacional (CBI) ha auspiciado un taller internacional de capacitación mundial con el objetivo de fortalecer las capacidades locales. ¡Esto está de lo más bien! El viceministro José Ramón Reyes, junto a un ‘viaje’ de biólogos marinos y especialistas, se ha dado cita para asegurar la protección de nuestras ballenas jorobadas, que cada año nos visitan como si fuera la casa de su abuela. Esta ‘vaina’ es vital, porque Samaná no es solo playas chulas, es también un santuario marino de importancia global.
La jornada contó con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno (CEBSE), y la fundación ECO-BAHÍA. ¡Esa gente sí que le mete! Se sumó también una ‘pila’ de voluntarios, tanto de aquí como de fuera, que se han puesto la camiseta por el medio ambiente. Esta colaboración internacional es fundamental, ya que el cuidado de las ballenas no es solo un asunto de patio, sino una responsabilidad que trasciende fronteras y beneficia a todo el planeta. La República Dominicana tiene la dicha de ser uno de los principales destinos de reproducción de las ballenas jorobadas del Atlántico Norte, un privilegio que atrae un ‘montón’ de turistas y dólares a nuestra economía.
Las ballenas jorobadas, con su impresionante tamaño y sus acrobacias ‘chulas’, migran miles de kilómetros desde las frías aguas del Atlántico Norte hasta las cálidas y protegidas bahías dominicanas, como la de Samaná, para aparearse y dar a luz. Es aquí, en nuestras aguas, donde sus crías encuentran un espacio seguro para crecer antes de emprender el largo viaje de regreso. Sin embargo, este ‘tigueraje’ marino enfrenta serios desafíos: la contaminación por plásticos, el ruido submarino de embarcaciones, las colisiones con barcos y, más recientemente, los efectos del cambio climático, que alteran sus rutas migratorias y la disponibilidad de alimento. Es por eso que capacitaciones como esta son tan ‘bacanas’, porque nos equipan para enfrentar estas amenazas de una vez.
Los biólogos marinos Astrid Frisch y Jarel Beets, miembros de la CBI, fueron quienes compartieron sus conocimientos, brindando herramientas actualizadas a los participantes. Esto no es solo para proteger animales; también es para proteger el sustento de ‘la gente de aquí’. La observación de ballenas, por ejemplo, es una actividad ecoturística que genera ‘un viaje de’ empleos y dinamiza la economía local, desde los capitanes de los botes hasta los vendedores de souvenirs. Asegún los expertos, un turismo responsable y bien gestionado es clave para que esta bonanza perdure y beneficie a todos, sin comprometer la salud de nuestros océanos ni la vida de nuestras majestuosas visitantes. Invertir en conocimientos es ‘echar pa’lante’ como pueblo.
La República Dominicana ha dado pasos significativos en la conservación marina, declarando áreas protegidas y promoviendo normativas estrictas para la observación de ballenas. Este taller refuerza ese compromiso y posiciona al país como un referente en la región en cuanto a buenas prácticas medioambientales. El hecho de que entidades internacionales tan importantes como la CBI y el PNUD se involuven de esta manera, demuestra la seriedad con la que se toma el tema en Samaná. Es un mensaje claro de que, como país, estamos ‘jevi’ en cuanto a la conciencia ecológica y que seguiremos trabajando para que nuestras riquezas naturales, como las ballenas jorobadas, sigan siendo un orgullo para todos los dominicanos.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



