La Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (Dgspc) ha soltado un comunicado que puso a la gente a hablar, ¡y con razón! La institución advirtió el viernes que no va a permitir que los ‘presos’ se pongan a dar órdenes o a querer controlar a las autoridades dentro de los centros penitenciarios. Esto es una vaina seria que busca poner orden de una vez por todas en nuestras cárceles.
La situación se ha puesto ‘jevi’ días después de un incidente en el Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR-XII) La Isleta, en Moca, donde cuatro internos resultaron con heridas leves. A raíz de una requisa en uno de los módulos, ocho presos se resistieron al operativo, lanzando objetos al personal de seguridad. ¿El hallazgo? Un viaje de sustancias ilícitas y teléfonos inteligentes, la típica historia que se repite. La Dgspc dejó claro que esta lucha contra el ‘tigueraje’ interno y la corrupción en la cárcel es de verdad.
Según la Dgspc, estos incidentes son parte de la batalla que mantienen contra las estructuras de corrupción enquistadas en el sistema penitenciario. Han asegurado que seguirán ‘desmontando’ esas redes, aunque reconocen que es un proceso largo. La corrupción carcelaria, señores, ha sido históricamente estructural y no se va a ganar en un día, pero la promesa es firme: le van a entrar de frente y sin miedo.
La institución está comprometida a enfrentar la corrupción en todos los terrenos. Esto incluye no solo a los internos involucrados, sino también a las familias que actúan como ‘cómplices’ y al personal que sea detectado en actos de corrupción. Han prometido ‘allanar’ donde sea que se escondan los ilícitos, acusar a los responsables con nuevos cargos penales y pedir condenas adicionales, aparte de las medidas administrativas y disciplinarias internas. ¡Así es que se hace!
No solo se quedarán con los presos y el personal. La Dgspc también le seguirá el rastro a los familiares que intenten meter drogas u otros ilícitos, o que sirvan de ‘correo’ para la violencia y la delincuencia. La idea es sanear la institución desde adentro hacia afuera, monitoreando el comportamiento diario de todo el personal penitenciario para asegurar que se cumplan las normas y se erradique la ‘vagabundería’.
Para la Dgspc, la educación y el trabajo obligatorios son la única vía real para intentar la rehabilitación de la población delincuente en las prisiones. Pero, ojo, este objetivo solo se podrá alcanzar cuando en cada centro penitenciario manden sus autoridades legítimas, y no ‘capos’ internos. La meta es clara: que la ley se imponga y que las cárceles dejen de ser un ‘desorden’.
Las estructuras ‘encubiertas’ de corrupción carcelaria van a seguir siendo desmanteladas, y cualquier incidente o disturbio que organicen será enfrentado con firmeza. Todos los participantes y cómplices serán ‘reducidos a la obediencia’, sin dejar de lado las acciones administrativas y judiciales pertinentes. El incidente en Moca, donde los disparos de advertencia con escopetas de perdigones restablecieron el orden, es un ejemplo de la determinación que tienen para mantener la disciplina. La investigación para establecer responsabilidades en ese caso sigue abierta.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




