La angustia de una madre dominicana es un sentimiento que cala hondo, y más cuando la ‘vaina’ es la desaparición de un hijo. Israelina Contreras, con el corazón en la mano, está clamando a las autoridades para que no dejen en el olvido la búsqueda de su hija, Johanna Lisbeth Contreras, quien ya lleva casi un mes desaparecida. Esta madre pide justicia sin cesar, tras conocerse que el principal sospechoso, un militar, habría confesado el horrendo crimen.
El caso de Johanna, una joven de apenas 22 años y madre de un niño, nos golpea duro, recordándonos la vulnerabilidad que enfrentan muchas mujeres en nuestro país. Según la señora Contreras, Gersón Sánchez Durán, un miembro del Ejército, es el último que estuvo con Johanna y, ‘asegún’ las investigaciones, ha soltado distintas versiones hasta, presuntamente, confesar que le quitó la vida y la lanzó al mar. Esto no es solo una desaparición; ya estamos hablando de un posible femicidio, una problemática que, lamentablemente, sigue siendo un dolor de cabeza para nuestra sociedad.
Lo que da más ‘quille’ y prende las alarmas es que, al parecer, este militar no es ningún ‘tigere’ nuevo en estos asuntos. La madre de Johanna reveló que Sánchez Durán ya había estado ‘envuelto’ en otro lío judicial por la muerte de otra persona de su misma institución. ¡Cómo así! Un ‘tipo’ con ese historial anda libre y ahora, presuntamente, hace esto. Además, varias jóvenes del barrio, ‘según la señora’, han confesado que él las invitaba al mismo lugar donde llevó a Johanna, pero por miedo, no han querido declarar.
Y la ‘vaina’ no termina ahí. La familia Contreras está ‘botando el golpe’ sola, con la comunidad ‘dándole la mano’, mientras que de parte del Estado, ‘asegún la madre’, el apoyo ha sido nulo. Ni asistencia psicológica, ni recursos para la búsqueda. Es una situación que ‘choca’, si la comparamos con otros casos de desaparecidos que han tenido una atención mediática y gubernamental ‘a otro nivel’. ¿Acaso no todas las vidas dominicanas valen lo mismo?
Para Israelina, cada día que pasa es una tortura. No saber dónde está su hija, el cuerpo de su ‘muchacha’, es una herida abierta que no cierra. Ella no quiere que su caso se quede en ‘chercha’ ni en el ‘olvido’. Su clamor es un grito ‘pa’lante’ por su hija, por su nieto, y por todas las madres que buscan respuestas. La sociedad dominicana tiene que ‘meter mano’ y exigir que este crimen no quede impune y que se encuentre a Johanna para darle la cristiana sepultura que se merece.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



