La actriz Zoe Saldaña, reconocida por su trayectoria en Hollywood, abrió su corazón en el Festival de Cine de Locarno, Suiza, para compartir una experiencia que marcó su vida: el ‘choque cultural’ que vivió al mudarse de Estados Unidos a República Dominicana durante su niñez. Esta ‘vaina’, que muchos dominicanos hemos sentido en carne propia, la forjó de una manera que ella misma define como esencial para su desarrollo personal. Es ‘bacano’ ver cómo una experiencia tan temprana puede moldear a una figura de la talla de Saldaña.
Asegún la propia Saldaña, dejar la diversidad neoyorquina, donde uno ‘conoce al mundo en su propio barrio’, para llegar a una isla que describió como ‘homogénea, con solo una religión y una forma de vida’, fue un ajuste ‘bastante difícil’. No es para menos, ese cambio de chip puede ser ‘un viaje’ para cualquiera, y más para una chamaquita acostumbrada a otro ritmo. La transición, aunque complicada, significó una etapa de aprendizaje y crecimiento invaluable para la actriz.
Esta experiencia de vivir entre dos mundos, el gringo y el nuestro, le dio a Saldaña una perspectiva única. Ella misma lo ha dicho: le permitió entender y conectar con personajes que se sienten diferentes o aislados, como Neytiri de ‘Avatar’ o Gamora de ‘Guardianes de la Galaxia’. ¡Qué chulo es ver cómo lo que uno vive de muchacho te da esas herramientas para el arte y para conectar con papeles tan icónicos en la pantalla grande!
Pero la conversación no se quedó solo en su pasado. La actriz también soltó ‘varias cositas’ sobre la inclusión en Hollywood, destacando que directores con los que ha trabajado, como James Cameron, Steven Spielberg y Gore Verbinski, la valoraron por su capacidad artística y lo que podía aportar a los personajes, sin importar su género, color de piel u otras características. Esa es la ‘actitud’, valorar el trabajo por lo que es y no por etiquetas.
Con la franqueza que la caracteriza, Saldaña cuestionó la ‘vaina’ de que las mujeres y las personas de color sean las únicas que tengan que cargar con la responsabilidad de hablar de inclusión en la industria del cine. ‘Es increíblemente limitante y frustrante ser la única persona de color o la única mujer en el escenario’, afirmó. Ella cree que la carga de transformar la representación debería ser de todos, no solo de los que pertenecen a comunidades históricamente marginadas, porque ‘estamos obligando a las personas de color a trabajar el doble para poder estar presentes en una sala’. ¡Duro, pero verdad!
Y hablando de talentos que inspiran, Saldaña recordó su admiración por James Cameron, el mismo con el que ha trabajado en tres películas de ‘Avatar’ y espera reencontrarse en una cuarta entrega. Su ‘flechazo’ con el director viene desde que tenía siete años, cuando ‘Terminator’ la dejó ‘enganchá’. La forma en que Cameron construyó a Sarah Connor y le dio un papelazo a una mujer dentro de esa historia, fue algo que la marcó de por vida. ¡Esa es una historia ‘bacana’ de verdad de cómo un cineasta puede influenciar a futuras generaciones de artistas!
Y como si fuera poco, esta ‘tiguerona’ del cine ya está pensando en su próximo paso: ponerse detrás de las cámaras. ‘Tengo la sensación de que solo puedo seguir las indicaciones de los demás durante un tiempo limitado antes de decir: ‘¡Dame esa cámara!”, comentó con un toque de ‘chercha’. La actriz, ganadora del Óscar por Emilia Pérez, tiene la mira puesta en dirigir historias protagonizadas por familias de color, buscando explorar perspectivas que, según ella, todavía no han tenido el espacio que merecen en la pantalla grande. ¡Así es que se hace, a representar nuestra gente y seguir abriendo caminos en la industria!
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