Un coro diplomático de alto nivel se dio cita recientemente en la zona fronteriza, demostrando el interés de los Estados Unidos en el desarrollo en la frontera dominico-haitiana. La embajadora estadounidense en nuestra Quisqueya, Leah F. Campos, junto al encargado de negocios en Haití, Henry T. Wooster, hicieron un periplo por CODEVI, el Parque Industrial que está montao’ en Ouanaminthe. Este encuentro no fue una vaina cualquiera; es una señal clara de la importancia que se le da a la sinergia binacional para el progreso de la región y cómo se busca fortalecer la colaboración entre ambos países.
Acompañando a los principales, estuvo una delegación fuerte del Departamento de Estado, incluyendo a la subsecretaria adjunta Barbara Feinstein y la asesora principal Viviana Bovo, lo que subraya la seriedad de este acercamiento. El interés principal giró en torno a cómo potenciar el crecimiento y la estabilidad en una zona que, históricamente, ha enfrentado un viaje de desafíos. La frontera, que a veces se siente como el patio trasero de la patria, es en verdad un punto estratégico donde la economía y la sociedad pueden florecer si se trabaja con inteligencia y voluntad para superar las adversidades.
Durante el recorrido por las instalaciones de CODEVI, los visitantes pudieron palpar de cerca la operación y el impacto que este parque de zonas francas tiene en la vida de miles de personas. No solo genera empleos a diestra y siniestra, sino que también fomenta un ambiente de progreso en una región que lo necesita con urgencia. Las zonas francas han sido, desde hace décadas, un pilar fundamental para la economía dominicana, atrayendo inversión extranjera y modernizando la industria. Plantar un árbol, una tradición bacana de la empresa, simboliza ese compromiso de sembrar futuro y esperanza, algo que siempre cae bien en nuestro pueblo.
Uno de los puntos claves que se puso sobre la mesa fue la relevancia del tratado de libre comercio HOPE/HELP. Este no es un simple papel; es el motor que ha permitido que muchas empresas se instalen y prosperen en la frontera, atrayendo inversiones y creando un sinnúmero de oportunidades para la gente de allá. Este acuerdo, implementado desde 2006, ha ofrecido acceso preferencial al mercado estadounidense para productos textiles y de vestuario fabricados en Haití, extendiendo sus beneficios a las empresas con operaciones conjuntas en la frontera dominicana. Gracias a esto, la manufactura y la exportación tienen una base sólida, impulsando el bienestar social y económico de manera palpable.
CODEVI se ha consolidado como un ejemplo vivo de cómo la colaboración binacional puede ser una herramienta eficaz para batallar contra vainas tan serias como la inseguridad y la pobreza. Es un modelo que demuestra que, a pesar de las diferencias y los retos entre República Dominicana y Haití, es posible edificar un futuro común de prosperidad a través de la inversión y la creación de infraestructura productiva. La empresa no se queda ahí; ya está proyectando un crecimiento de primera y una diversificación de sus productos, lo que asegura que seguirán siendo un pilar fundamental en la región por un buen tiempo, expandiendo sus operaciones y servicios a nuevos sectores industriales.
Esta visita diplomática y el interés palpable en el desarrollo fronterizo son un buen augurio para la estabilidad y el progreso de la isla completa. Refuerza la idea de que trabajando juntos, con visión y compromiso, podemos enfrentar cualquier desafío y construir un futuro más chulo para todos. Es de esperar que estos encuentros sigan fortaleciendo los lazos y trayendo más bendiciones a nuestra gente, promoviendo una zona fronteriza más segura y próspera para las próximas generaciones.
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