¡Se armó la de Dios con este tema! El analista político Obniel Ramírez no se guardó nada y tronó este miércoles contra la Dirección General de Compras y Contrataciones Públicas (DGCGP) por la supuesta tardanza en presentar la ficha técnica estandarizada para la compra de los nuevos uniformes policiales. Según Ramírez, esta vaina se publica demasiado tarde, cuando ya se han hecho un viaje de compras sin la debida supervisión. La crítica de Ramírez apunta directamente a Carlos Pimentel, director de la DGCGP, cuestionando su actual postura frente a las irregularidades, comparándola con su época de opositor en Participación Ciudadana, donde, según él, tenía respuestas para todo, pero ahora parece que el “tigueraje” oficial le cambió la perspectiva sobre la transparencia en los uniformes policiales.
La esencia de la queja de Ramírez es la incongruencia. Asegún él, Pimentel y la veterana Milagros Ortiz Bosch han introducido una nueva palabra en el léxico dominicano: “subsanable”. Para el analista, esto es como un permiso tácito para que los “robos” o las irregularidades en el Estado “estén de lo más bien”, sin que nadie se eche la culpa de verdad. Este coro sobre la ficha técnica de los uniformes no es solo una crítica a un documento, sino un campanazo sobre la percepción de la ciudadanía en torno a la transparencia en las compras públicas y la integridad de la reforma policial, un proceso vital para la institucionalidad del país que muchos entienden que “bota pus por todos los lados” en cuanto a su implementación.
Es importante recordar que la Dirección General de Contrataciones Públicas juega un papel crucial en la administración pública dominicana, encargada de asegurar la transparencia y eficiencia en el uso de los fondos públicos a través de los procesos de compras y contrataciones. La estandarización de fichas técnicas, como la de los uniformes policiales, busca precisamente ponerle freno a la discrecionalidad, a la que históricamente se le atribuyen irregularidades y diferencias de calidad en los insumos que adquiere el Estado. Este esfuerzo, enmarcado en la nueva Ley 47-25 de Contrataciones Públicas, pretende ser un paso hacia un sistema más robusto y justo.
Desde la DGCGP, la historia es otra. Recientemente, con la vicepresidenta Raquel Peña a la cabeza y las altas autoridades de seguridad, se presentaron estas fichas técnicas estandarizadas. Carlos Pimentel ha defendido la iniciativa como resultado de un análisis histórico profundo de las compras de la Policía Nacional, buscando transformar un modelo viejo en uno orientado al “valor por dinero”. La idea es que la eficiencia se traduzca en una inversión duradera y que cada agente cuente con lo adecuado para ejercer su autoridad con dignidad. La consulta pública, que estuvo abierta hasta el 16 de abril, fue una invitación a la sociedad para que se involucrara y diera su opinión, un ejercicio que la DGCGP promocionó como clave para el escrutinio social y la garantía de una gestión transparente.
El objetivo principal de esta ficha técnica es establecer el “ADN del uniforme”, eliminando la discrecionalidad y asegurando que no haya variaciones de calidad o tono entre diferentes lotes, algo que ha sido un dolor de cabeza para la imagen de cohesión de nuestra fuerza policial. Este es un punto clave, ya que la uniformidad no es solo estética, sino que representa la unidad y profesionalismo de la institución. Pimentel asegura que este enfoque se ha comparado con estudios de mercado, tanto nacionales como internacionales, para asegurar que se están aplicando las mejores prácticas y que la industria local tiene la capacidad de responder a estos estándares exigentes.
En el fondo, este debate sobre los uniformes policiales es un reflejo de la eterna lucha por la transparencia y la rendición de cuentas en el Gobierno. Mientras unos ven en estas acciones un paso hacia adelante, otros, como Obniel Ramírez, mantienen el ojo avizor, señalando que el “arcoíris Pimentel” aparece después de que “ha llovido y ha pasado de todo”, insinuando que las medidas llegan tarde o son reactivas a situaciones ya consumadas. El verdadero reto es que estas fichas técnicas no se queden en el papel, sino que se implementen con rigurosidad y que el pueblo dominicano pueda ver un cambio palpable en la calidad y la gestión de las compras públicas. La gente espera que la “vaina” de la reforma policial se coja con seriedad y no sea solo un show.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




