¡Mi gente! La Ciudad Corazón fue testigo de una auténtica ‘noche mágica’ gracias al talento y la vibrante presencia de Pat Pereyra en el Centro Cultural Banreservas. La cantautora dominicana, con su estilo inconfundible y su capacidad de llegar al alma, armó un ‘coro’ que dejó a todo el mundo con la boca abierta. Desde que arrancó, uno sintió que la velada iba a ser de esas que se quedan ‘guindás’ en el recuerdo, cargada de poesía, sentimiento puro y una fuerza interpretativa que solo ella sabe imprimirle a cada tema. Fue una ‘vaina’ inolvidable, de verdad.
Pat Pereyra no es solo una artista más del patio; ella es un referente, una voz que ha sabido labrarse su propio camino en la escena musical dominicana, mezclando lírica profunda con ritmos que calan hondo. Su propuesta musical trasciende géneros, fusionando elementos folclóricos con toques contemporáneos que la hacen única. Desde hace años, su compromiso con la calidad y la autenticidad la ha posicionado como una de las cantautoras más respetadas y queridas del país, lo que le ha valido el reconocimiento de la crítica y el público, y con justa razón.
El Centro Cultural Banreservas, un espacio que siempre se ha caracterizado por apoyar el arte dominicano de calidad, fue el escenario perfecto para este fiestón de emociones. La acústica ‘jevi’ y el ambiente íntimo permitieron que la conexión entre Pat y su público fuera ‘de una vez’. La banda que la acompañó, bajo la dirección del maestro Rafelito Mirabal, estaba ‘en su punto’, aportando una sonoridad impecable que realzaba cada nota y cada palabra de la artista. No era un concierto cualquiera; era una experiencia, una verdadera chercha cultural.
El recorrido musical fue un viaje ‘chulo’ por su repertorio. Comenzó con la impresionante fusión de ‘Como tú quiero ser / Fuga en Tabú’, que de una vez marcó el tono de la noche. Luego nos llevó por senderos emocionales con temas como ‘Pies de lluvia’, ‘Flor de luna’ y la emotiva ’23 de septiembre’, que la gente coreaba con el corazón en la mano. Cada canción era una historia, un pedazo de su alma que ella compartía sin filtros, haciendo que uno se sintiera parte de esa narrativa.
Uno de los momentos cumbres de la noche fue cuando Pat Pereyra invitó a la tarima a Rose Mateo para interpretar ‘Ojos para dos’. La combinación de sus voces fue una explosión de talento, añadiendo un matiz especial y fresco al espectáculo. Rose Mateo, conocida por su propio arte, se acopló perfectamente, y juntos crearon un instante que el público ovacionó a rabiar. Esto es lo que se espera del buen ‘tigueraje’ artístico, colaboraciones que enriquecen y elevan la experiencia.
La velada siguió con joyas como ‘El poema de Sasha’, ‘Ven cuando quieras’, la nostálgica ‘Montecristy’, la mística ‘Brujas’ y la entrañable ‘Elena’. También hubo espacio para la dulzura y el lirismo con ‘La nana de la luna’, ‘María’ y ‘Agua clara’, temas que demostraron la versatilidad de Pat para explorar diversas facetas emocionales. La gente estaba ‘de lo más bien’, entregada a cada melodía, vibrando con la energía que la artista emanaba desde el escenario.
El broche de oro llegó con ‘El niño del sol’ y ‘Triple X’, que puso a todo el mundo a celebrar y a despedir la noche con una ovación de pie prolongada. Sin duda, Pat Pereyra reafirmó su posición como una de las voces más importantes de la música dominicana actual, dejando a Santiago con el corazón lleno y la expectativa de cuándo será la próxima ‘juntadera’ musical. ¡Esto fue un verdadero ‘vacilón’ para el alma!
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