La Cancillería dominicana ha soltado un comunicado que no es ‘relajo’, posicionando al país firme ante las tensiones crecientes en el escenario internacional, especialmente con la situación que se gesta en el Estrecho de Ormuz. El Gobierno dominicano reafirma su compromiso con el derecho internacional y la crucial libertad de navegación, pieza clave para la estabilidad mundial. La situación de Ormuz, aunque suene lejana, impacta directamente en la economía global y, por ende, en nuestra nación.
Para una nación insular como la nuestra, enclavada geoestratégicamente en el Caribe, la mar es nuestra principal autopista. De ella dependemos para todo: desde alimentos básicos hasta el combustible que mueve las ‘guaguas’. Según los expertos, rutas marítimas seguras garantizan el flujo de bienes y servicios, algo indispensable para que la economía dominicana se mantenga estable. Por eso, nuestro país enfatiza el respeto pleno a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), que consagra principios como el paso inocente y el tránsito por estrechos internacionales.
El Estrecho de Ormuz no es un estrecho cualquiera; es uno de los puntos de estrangulamiento marítimos más importantes del mundo, por donde pasan grandes volúmenes de petróleo y gas natural. Las tensiones en esa región amenazan con encarecer la vida globalmente. Cuando las cosas se ponen difíciles allí, el precio del barril de petróleo puede dispararse de una vez, impactando la gasolina, el transporte y el bolsillo de la gente, aquí y en la ‘Yarda’ (EEUU). Este punto geográfico, aunque a miles de kilómetros de Quisqueya, demuestra nuestra interconexión.
Históricamente, Ormuz ha sido un polvorín diplomático y militar. La reafirmación dominicana no es solo protocolaria; es un llamado a la cordura en un escenario volátil. Es recordarle a los actores internacionales que hay reglas de juego que se deben respetar, porque si no, la situación se complica para todos. Nuestro Gobierno, con esta postura, se suma a la comunidad internacional para evitar que el escenario escale, protegiendo así la estabilidad necesaria para el comercio y la prosperidad.
Esta posición refuerza la diplomacia dominicana, mostrando un país consciente de su rol global y comprometido con los principios del orden mundial. Es trazar una línea clara sobre cómo se deben manejar las relaciones entre Estados, promoviendo cooperación y diálogo. Nuestra voz, aún siendo la de un Estado pequeño, es clara y consistente, posicionando a la República Dominicana como un actor responsable y apegado a la legalidad. La estabilidad regional y global dependen de que ‘el derecho internacional’ no quede solo en letra muerta.
En definitiva, que la libertad de navegación se respete en todos los mares es condición ‘sine qua non’ para nuestra prosperidad. Afecta directamente el turismo, nuestras exportaciones y el abastecimiento. Es vital que el Gobierno dominicano mantenga esta claridad, porque asegurar las rutas marítimas es asegurar el futuro económico y el bienestar de la población dominicana. Mantener el ojo puesto en estas cuestiones globales y fijar una posición coherente es parte de lo que se espera de un Estado moderno y responsable.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




