¡Mi gente, la situación con el pie diabético en nuestra República Dominicana está más seria que un debate presidencial! Esta vaina es una complicación grave de la diabetes, causada por el descontrol del azúcar que daña nervios y vasos sanguíneos. El resultado es pérdida de sensibilidad, mala circulación y úlceras que pueden terminar en infecciones, gangrena y, finalmente, amputaciones. Los especialistas en cirugía vascular han dado la voz de alarma por el incremento de casos de pie diabético, una amenaza gorda para la salud pública. El Pie Diabético es una realidad que nos duele.
El doctor Juan Vicente Méndez Núñez, jefe de cirugía vascular en el Hospital Moscoso Puello, lo puso claro: en el país se realizan un viaje de 7,000 amputaciones al año. ¡7,000! Esa estadística nos agobia un mundo, pues globalmente, cada 18 segundos alguien se enfrenta a una amputación por diabetes. Méndez Núñez insiste en la urgencia de programas de educación del paciente y sus familias para frenar estas cifras tan desalentadoras, ya que un buen conocimiento es la primera defensa contra esta terrible complicación. No se puede relajar el tigueraje con la salud.
Asegún el doctor Méndez Núñez, no basta solo con alertar; hay que actuar y de una vez. Para reducir estas cifras, es crucial protocolizar los datos y lograr una mayor integralidad entre todos los médicos, las unidades de pie diabético, las universidades y las sociedades médicas. Hizo un llamado al Gobierno para que estas unidades estén dirigidas por personal realmente capacitado, incluyendo no solo cirujanos especialistas, sino también equipos entrenados en curas avanzadas. Se necesita un verdadero programa nacional de prevención y manejo integral del pie diabético.
El problema es profundo, y el presidente de la Asociación Latinoamericana de Diabetes (Alapid), Carlos Calderón, lo calificó como ‘la pandemia global del Siglo XXI’. La principal causa es la obesidad. Cuando se pierde la relación peso-talla y la gente sube de peso sin control, se genera resistencia a la insulina, llevando a la prediabetes y luego a la diabetes. A esto se le suma el sedentarismo (¡dejando la chercha y la inactividad!), el consumo excesivo de alimentos procesados y el crecimiento urbano. Estos factores propician el desarrollo y la complicación de la enfermedad en nuestra población.
La diabetes no es una vaina que solo afecta los niveles de azúcar; su impacto es multisistémico. Daña el cerebro, el corazón, los riñones, los ojos y todo el componente vascular y neurológico, provocando morbilidad y mortalidad temprana. Además, el costo económico de una amputación es altísimo, rondando los 20,000 dólares entre cirugía, rehabilitación y prótesis. Esto representa una carga pesada para las familias dominicanas, así como para nuestro sistema de salud, que lucha por cubrir estos complejos tratamientos y la necesidad de prótesis.
Para hacerle frente, el doctor Calderón da recomendaciones sencillas pero vitales: bajar de peso, mantener un peso saludable y hacer actividad física regularmente. Insistió en que la obesidad es el factor principal para desarrollar diabetes y para una mortalidad temprana. Hay que estar alerta, porque la diabetes es una enfermedad silenciosa al principio. ‘No duele, pero cuando duele, ya es tarde’, advirtió. Las señales de alarma incluyen glucosa alta, HbA1c superior a 6.5%, hipertensión, colesterol descontrolado y dolor en las extremidades. ¡Es un llamado urgente a la acción preventiva!
Otros factores que agravan la situación del pie diabético en nuestro país, más allá del mal control de la glucosa, son la escasez de especialistas, el limitado acceso a herramientas de evaluación neurovascular y el uso de calzado inadecuado (¡olvídense de los zapatos que aprietan!). También incide la ausencia de equipos multidisciplinarios que den un apoyo integral y continuo. Tanto Méndez Núñez como Calderón recalcan que nuestro sistema de salud necesita urgentemente políticas públicas más robustas, orientadas a la prevención y el manejo integral de esta condición. ¡Así que a cuidarse, mi gente, que la salud es lo primero y la prevención siempre será el mejor camino para evitar estas ‘vainas’!
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