¡Pero qué vaina se ha armado en Santiago! Después de esos aguaceros que cayeron con tanta fuerza, el venerable Yaque del Norte, ese pulmón de nuestra tierra que tanto orgullo nos da, se ha desbordado en plásticos y basura, invadiendo los sistemas de riego en el sector La Otra Banda. Es una desgracia ver cómo nuestro río, que es vida y sustento para muchos, se convierte en un vertedero flotante, afectando a las comunidades y a la agricultura que tanto nos identifica como cibaeños.
La situación es tan deprimente que uno se queda con la boca abierta: ¡un viaje de botellas, fundas, envases de un solo uso y todo tipo de desperdicios han sobrepasado las compuertas principales del Indrhi, como si nada, y ahora andan paseándose por el canal Ulises Francisco Espaillat y el Monsieur Bogaert! Los residentes de la zona, como el compadre Alonzo de la Rosa, claman al cielo porque ‘eso afecta a la salud’, sintiéndose como si vivieran frente a un basurero. No es para menos, esa cantidad de plásticos en el agua es un atentado contra el medio ambiente y la salud pública de los que viven y cultivan por ahí.
El Yaque del Norte no es un río cualquiera; es una arteria vital para el Cibao, el más largo del país, que ha irrigado nuestras fértiles tierras por siglos. Verlo así, hecho un basurero flotante que se desplaza hacia los campos de cultivo, es una puñalada al corazón de nuestra agricultura y un peligro latente. Estudios ambientales no se equivocan al advertir que la presencia de plásticos contamina el agua, daña a las especies acuáticas y, peor aún, genera microplásticos que terminan llegando al mar, afectando todo el ecosistema y, al final del día, a nosotros mismos.
La ‘falta de autoridad’ y de conciencia ciudadana son los dos pilares de esta problemática, según Rafael Fernández, otro vecino afectado. Es una pena que la biobarda, esa estructura chula que se instaló para retener los residuos flotantes y facilitar su recolección, esté ahora mismo echá’ a un lado, sin operar. Si esa vaina estuviera funcionando como se debe, quizás no estuviéramos contando este rollo. La Ley General de Gestión Integral y Coprocesamiento de Residuos Sólidos existe, pero la implementación y el tigueraje de tirar la basura en cualquier lado demuestran que todavía nos falta un largo trecho por recorrer.
Es tiempo de que en Santiago y en todo el país hagamos un coro serio sobre la gestión de nuestros residuos. No es solo un problema de las autoridades; aquí el ‘tigueraje’ de tirar la basura en cualquier zanja, cañada o río tiene su cuota de culpa. Hay que educar, fiscalizar y, sobre todo, tomar conciencia de que el río Yaque del Norte es un tesoro que debemos cuidar entre todos. Si no nos ponemos las pilas, esta situación seguirá repitiéndose cada vez que caiga un buen aguacero, y la ‘vaina’ se pondrá aún más fea.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



