La comunidad de La Cuaba, ese pedacito de tierra que se resiste a ceder, se ha puesto en ‘pie de guerra’ y está en la calle, armando un campamento permanente frente a los terrenos donde pretenden construir una planta de valorización de desechos. Pero para la gente de La Cuaba, eso no es más que un disfraz para un vertedero. El ‘relajo’ con el medio ambiente no es una opción, y están dejando claro que no se van a dejar ‘meter un gol’ con un proyecto que, a su entender, solo les traerá contaminación y problemas. Desde que vieron la maquinaria pesada llegar, el ‘tigueraje’ de la zona activó su modo de resistencia, de una vez.
Los comunitarios, con Fabio Correa a la cabeza de la Junta de Desarrollo de La Cuaba, han jurado seguir en pie de lucha hasta que el Gobierno desista de esta ‘vaina’. Según ellos, el supuesto relleno/vertedero va a ‘siquitirillar’ el medio ambiente, la economía local y el orden social de sus comunidades. La clave, dicen, es la ‘licencia social’, ese permiso no escrito de la comunidad que, asegún Correa, el Ministerio de Medio Ambiente y su ministro Paíno Henríquez han ignorado al emitir una licencia ambiental sin el consenso de la gente. Aquí se defiende no solo un terreno de 1,500 tareas en El Aguacate, sino un estilo de vida y el futuro de sus hijos.
Es que el temor de los lugareños no es de gratis; saben que un vertedero de esa magnitud podría causar un ‘desbarajuste’ ecológico en una zona con un potencial ecoturístico ‘chulo’. La flora y los afluentes de La Cuaba son un tesoro que la gente no quiere ver comprometido. Este tipo de proyectos suele traer consigo contaminación de aguas subterráneas, malos olores y una merma en la calidad de vida, lo que echaría por la borda cualquier intento de desarrollo sostenible basado en la belleza natural de la región, un modelo que muchos quisieran impulsar como motor económico.
La historia de esta ‘tremenda vaina’ legal se remonta a 2021, cuando la empresa desarrolladora solicitó el permiso. Tras estudios de impacto y un rechazo firme de la comunidad, el Ministerio de Medio Ambiente lo negó en 2023. Pero el asunto no terminó ahí; en 2025, el Tribunal Superior Administrativo, ante un recurso, ordenó revisar esa decisión, dejando la puerta abierta a la construcción. Este ‘coro’ jurídico ha mantenido en vilo a los residentes, que se sienten en una lucha constante contra un sistema que parece favorecer intereses empresariales por encima del bienestar colectivo y ambiental.
La protesta no es cosa de un día. La gente ha montado su campamento permanente donde hasta cocinan y juegan dominó, ‘maquiando’ su resistencia día y noche desde el jueves pasado. Para el próximo martes, tienen prevista una huelga municipal, que incluye paro comercial, de transporte y de docencia. Además, ya han marchado hasta el Palacio Nacional para llamar la atención del presidente Abinader, y han realizado vigilias y encendidos de vela. Recordamos incluso el enfrentamiento de diciembre en El Pedregal con piedras, palos y bombas lacrimógenas, cuando llegaron en ‘guagua’ personas de otras zonas para una vigilia a favor del relleno, un lío que evidenció la polarización que genera esta ‘chercha’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




