La vaina con las licencias de conducir para nuestros envejecientes ha cogido un giro jevi. El Intrant, con Milton Morrison al frente, está en la brega de modificar la normativa 6-19, esa que tiene a un viaje de personas mayores de 65 años con el moño parado por solo darles dos añitos de vigencia en su documento. Esta situación, catalogada por muchos como ‘discriminatoria’, está a punto de cambiar gracias a un nuevo decreto que el Poder Ejecutivo tiene en el horno para las licencias de conducir.
Recordamos que la implementación de esta regulación, que limita a dos años la validez de la licencia para los mayores de 65, se justificó en su momento como una imitación de prácticas internacionales. Sin embargo, aquí en el patio, figuras como el magistrado del Tribunal Constitucional, José Alejandro Vargas, y hasta el mismísimo Presidente Luis Abinader, han alzado la voz, señalando que esto va en contra del artículo 39 de la Constitución, que promueve la igualdad y prohíbe la discriminación por edad. Fue un palo que el Intrant, para hacer algo de justicia, redujera el costo a la mitad para este grupo, un alivio económico, pero que no quitaba la espinita de la poca duración.
El artículo 39 de nuestra Carta Magna es clarito como el agua: todos somos iguales ante la ley y no se permite la discriminación por edad. Esto no es solo una letra muerta; el Tribunal Constitucional ha sostenido reiteradamente que el Estado tiene un deber positivo de protección reforzada hacia las personas mayores, no solo de abstenerse de discriminarlas. Esta postura jurídica es lo que le da fuerza al reclamo de muchos ciudadanos que se sentían ninguneados, como si llegar a una edad específica te restara capacidad para manejar, lo cual es una visión desactualizada de nuestros adultos mayores.
Es que hay que estar claro: hoy en día, una persona de 65 años o más, muchas veces, está más activa y con más lucidez que un ‘tigere’ de veinte y pico. El mismo Milton Morrison lo ha dicho: ‘una persona de 65 años hoy en día tiene todas sus facultades’. Nuestros abuelos y abuelas siguen manejando sus guaguas, resolviendo sus cosas y aportando a la sociedad. Limitar su movilidad por una cuestión de edad, sin una evaluación individual de sus capacidades, no es más que un cliché que no se ajusta a la realidad del dominicano. La chercha es que este asunto se resuelva de una vez, con una normativa que sea más coherente con la longevidad y vitalidad actuales.
Este nuevo decreto que se cocina en la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo promete poner fin a esta ‘vaina’ y asegurar que el derecho a la igualdad sea una realidad para todos los conductores. Esto sería un paso bacano hacia una sociedad más inclusiva, donde la edad sea solo un número y no un impedimento para la autonomía de nuestros mayores. Ojalá que esta medida se implemente pronto y que el ‘coro’ de los choferes experimentados pueda seguir en la calle sin sentirse limitados por una edad, contribuyendo a la dinámica social y económica sin trabas innecesarias. Este cambio sin duda generará un impacto positivo en la calidad de vida de miles de dominicanos.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




