¡Atención, mi gente! En una movida que ha puesto a más de uno con los nervios de punta, la Procuraduría General Adjunta para el Sistema Eléctrico (PGASE) se ha tirado a la calle junto a la Superintendencia de Electricidad (SIE) para meterle mano dura al fraude eléctrico en La Altagracia. Esta provincia, vital para el turismo, ha sido el escenario de un operativo bacano para desenmascarar las conexiones ilegales que nos tienen el sistema eléctrico ¡hecho un ocho! Se trata de una estrategia nacional que busca ponerle fin a la vagabundería que afecta a todos los dominicanos.
La verdad es que el robo de electricidad es un dolor de cabeza crónico que ha lastrado el desarrollo de nuestro país por años. No es solo un asunto de pérdidas para las empresas distribuidoras; es una vaina que impacta directamente en la calidad del servicio que recibe la gente que sí paga su luz, y le da en la mella a la economía nacional. Imagínate, cuando el sistema está sobrecargado por conexiones clandestinas, se producen apagones, variaciones de voltaje que dañan los electrodomésticos y un montón de problemas más que nos dejan con el grito al cielo.
Durante estas intervenciones recientes, que se concentraron en zonas calientes como El Hoyo de Friusa, Verón, Downtown y Bávaro, los de la PGASE y la SIE se encontraron con un viaje de manipulaciones dolosas en la infraestructura del Consorcio Energético Punta Cana-Macao (Cepem). Lo más chulo (o no tan chulo para los infractores) es que identificaron a usuarios reincidentes, de esos que creen que son más vivos que el diablo. A esa gente, ¡de una vez!, se les va a someter a la justicia por violar la Ley General de Electricidad, porque aquí la chercha se acabó.
El procurador José Aníbal Carela, quien encabeza la PGASE, lo dejó bien claro: aquí no hay relajo. Dijo que estos operativos son parte de una estrategia permanente y que van a seguir persiguiendo a todo aquel que se le ocurra robar electricidad. No es solo un robo; es un peligro. Las conexiones ilegales no solo representan un fraude económico, sino que también ponen en riesgo la vida de las personas al manipular el cableado de forma insegura, causando incendios o electrocuciones, ¡que klk!
Este tigueraje de robar luz, aparte de ser un delito, es una falta de respeto a la sociedad dominicana. El dinero que se pierde por el fraude eléctrico podría invertirse en mejorar la infraestructura, ampliar la cobertura o, incluso, bajar las tarifas para los que sí cumplen. Es un círculo vicioso que solo se rompe con acciones contundentes como las que estamos viendo en La Altagracia. Las autoridades están exhortando a la gente a que se ponga al día, que regularicen su situación antes de que el batón de la ley los agarre. Porque ya no es un asunto de que ‘se metió la luz’, es un asunto serio que afecta el desarrollo del país y la seguridad de todos.
Así que, si usted está en esa, mejor póngase las pilas y regularice su vaina. Los operativos van a seguir intensivamente por todo el país, porque la meta es que nadie se aproveche del sistema. Es hora de que el dominicano entienda que el progreso se construye con legalidad y con el esfuerzo de todos. No hay forma de que salgamos adelante si un grupo de ‘vivos’ sigue jodiéndonos el sistema eléctrico, que es la base para casi todo lo que hacemos. Es un compromiso con el futuro de nuestra Quisqueya, y ¡hay que meterle el pecho!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



