En un movimiento que pinta para ser un antes y un después en la región, la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) de Perú y la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD) de El Salvador se sentaron a dialogar sobre la ‘tokenización’ de activos reales (RWA). Esto no es un simple ‘coro’ entre reguladores, sino una búsqueda activa de soluciones que permitan a más gente, especialmente las pequeñas y medianas empresas (pymes) y la gente del campo, montarse en el tren del mercado de valores, que hasta ahora ha sido una ‘vaina’ de pocos. La idea es que esta tecnología, basada en registros distribuidos, baje los costos operativos y abra las puertas de par en par.
La ‘tokenización’ representa una oportunidad de oro para democratizar el acceso al capital, un tema que el superintendente Juan Pichihua Serna de Perú y el presidente Juan Carlos Reyes de la CNAD de El Salvador tienen bien claro. Con esto, se busca que cualquier ‘tigueraje’ pueda invertir en fracciones de activos, lo que antes era impensable por los altos montos y la burocracia. Imagínate tener un pedacito de un edificio o de un proyecto de energía renovable, ¡de lo más bien! Esto no solo aporta más liquidez al mercado, sino también una transparencia que es ‘chula’, porque todo queda registrado en la cadena de bloques.
El Salvador, dicho sea de paso, ya lleva un ‘viaje de’ tiempo explorando este camino. Fueron los primeros en adoptar Bitcoin como moneda de curso legal, y su Ley de Emisión de Activos Digitales les ha dado una ventaja considerable en el manejo y regulación de este nuevo ecosistema. Esta experiencia salvadoreña es la que le está sirviendo de guía a otros países como Perú, que ven en su vecino centroamericano un ejemplo de cómo se puede innovar sin perder el control ni la rigurosidad normativa. No es un invento, es un camino que ya ellos están transitando con cierto éxito.
Esta iniciativa entre Perú y El Salvador no es un caso aislado. La CNAD salvadoreña se ha dedicado a formar un verdadero ‘tigueraje’ regional, compartiendo sus conocimientos con otras naciones suramericanas. Recientemente, firmaron un acuerdo con el Banco Central del Uruguay (BCU) para intercambiar experiencias sobre cómo supervisar las monedas digitales. Y no solo eso, especialistas de El Salvador también estuvieron en Argentina, dando un seminario a la Comisión Nacional de Valores (CNV) sobre la fiscalización de activos del mundo real y la trazabilidad en redes descentralizadas. ¡El ‘coro’ se está armando en toda la región!
La implementación de infraestructuras basadas en protocolos de activos digitales y la ‘tokenización’ plantea un desafío ‘jevi’: cómo integrar un marco normativo nacido en un entorno pro-Bitcoin a los sistemas financieros tradicionales y bancarizados de América Latina. No es una ‘vaina’ sencilla, pero estas reuniones y talleres demuestran que hay una voluntad clara de buscar soluciones que complementen el sistema bancario actual y, sobre todo, que reformen los canales de financiamiento para que más dominicanos y latinoamericanos puedan acceder a ellos.
Al final, lo que se busca es que la digitalización, el cumplimiento normativo y la ‘tokenización’ institucional sean los pilares de una nueva era de inclusión financiera. Es un paso gigante para superar el ruido especulativo de los mercados y enfocarse en productos tokenizados que operen bajo la supervisión más rigurosa. Esta tendencia de acercamiento entre los reguladores de diferentes países nos indica que el futuro de las finanzas en Latinoamérica va por este camino, abriendo un mundo de posibilidades para la gente ‘del patio’ que sueña con invertir y hacer crecer su capital.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



