¡Klk, mi gente! Nos llega una noticia que está de lo más bien y que nos tiene el pecho inflado: Tenerife se está metiendo en una ‘vaina’ de progreso que da gusto, consolidándose sin hacer mucho ruido como una potencia en **supercomputación**. A los ya conocidos supercomputadores Teide y Anaga, ahora se les suma un nuevo peso pesado: el Centro de Supercomputación del Atlántico. Esto no es solo una adición más; es un compromiso serio para convertir las Islas Canarias en un punto neurálgico crucial para atraer y retener ese ‘tigueraje’ de talento tecnológico que tanto necesitamos por estos lares.
El proyecto es un junte bacano entre el Cabildo de Tenerife, el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) y el gigante tecnológico alemán Bechtle. La inversión inicial es un ‘viaje de’ 5.5 millones de euros, pero ojo, que esa suma podría subir hasta los 10 millones a medida que se vayan desplegando sus cuatro fases. La flexibilidad es la clave aquí, y Bechtle se ha comprometido a traer la última tecnología disponible en cada etapa, asegurando que el centro siempre esté a la vanguardia y no se quede obsoleto de una vez. Es una apuesta clara por el futuro, ¿tú me entiendes?
Con la integración de este nuevo monstruo, el Centro de Supercomputación del Atlántico se posicionará como el quinto supercomputador más potente de toda España. Y la meta no es solo local; se espera que este ‘pichón’ tecnológico logre colarse en la prestigiosa lista TOP500, que agrupa a los supercomputadores más potentes a nivel global. Esto no solo es un logro técnico, sino un espaldarazo significativo para la reputación de España y, en particular, de las Islas Canarias en el mapa mundial de la ciencia y la tecnología, situándonos entre los grandes.
Para estar al día con los desafíos modernos, especialmente el auge de la Inteligencia Artificial, el diseño de este supercomputador es ‘chulo’ porque cuenta con una arquitectura híbrida. Tendrá nodos especializados con potentes GPUs Nvidia H200 NVL, perfectos para el entrenamiento de grandes modelos de lenguaje y el desarrollo de proyectos avanzados de IA. Además, contará con un montón de núcleos de CPU, más de 3,000, para manejar tareas científicas más convencionales, garantizando versatilidad y una capacidad de cálculo de entre 1.3 y 1.4 PFLOPS. Es como tener un ‘todoterreno’ de la computación.
Este salto tecnológico promete un impacto directo en la investigación. La presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, destacó que laboratorios locales y universidades, como la de Las Palmas de Gran Canaria y la de La Laguna, podrán usar estos recursos para computar en horas lo que antes podía tomar meses. Asegún Juan José Martínez, del ITER, durante la pandemia, el Teide-HPC fue uno de los cinco centros en toda España que secuenciaron y monitorearon las variantes del COVID-19, demostrando su importancia estratégica. ¡Un trabajo ‘jevi’ el que se hizo ahí!
Los beneficios de esta capacidad de cómputo se extenderán a un sinnúmero de sectores. En la industria audiovisual, por ejemplo, infraestructuras como Teide-HPC ya se usaron para renderizar escenas de películas como ‘Tadeo Jones 2: El secreto del Rey Midas’. Ahora, esta nueva capacidad será el corazón de proyectos más ambiciosos, incluyendo la gestión de la primera constelación canaria de satélites, un ‘coro’ que va a poner a las islas en órbita, literalmente. Esto es un impulso para diversificar y tecnificar nuestra economía.
Más allá de los números y la potencia, este centro busca consolidar a las Islas Canarias como un ‘hub’ tecnológico vibrante. Contar con una infraestructura de supercomputación de este calibre es un imán para empresas tecnológicas, fomentando el empleo joven altamente cualificado y, en el proceso, atrayendo y reteniendo talentos en el sector. Es el ‘tigueraje’ del futuro, gente preparada que no tendrá que irse lejos para hacer grandes cosas, sino que encontrará aquí las oportunidades.
Y para cerrar con broche de oro, la eficiencia es otra ‘vaina’ que hay que destacar. Aunque la potencia se dispara, el nuevo supercomputador ocupará apenas una cuarta parte del espacio físico de antes. Pero lo más ‘jevi’ de todo es su impacto ambiental: nulo. Estará ubicado en las instalaciones del ITER y se alimentará completamente con energía limpia, directamente de sus parques eólicos y plantas fotovoltaicas. Una ‘guagua’ de sostenibilidad en el mundo de la alta tecnología.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).


