La noticia del fallecimiento de Raúl Grisanty este 14 de julio de 2026 nos ha caído como un cubazo de agua fría, justo después de conocer un momento que, sin duda, marcó su corazón. En una entrevista conmovedora publicada en julio de 2025, el legendario presentador recibió de su hijo, Raulito Grisanty, la frase que siempre esperó: un ‘te amo’. Fue un verdadero ‘desahogo’ para ambos, un instante tan puro que ‘le dio en el alma’ al veterano artista, quien confesó entre lágrimas que pensó que se iría de este mundo sin escuchar esa tan anhelada declaración de afecto de su muchacho.
A la luz de esta revelación, Raulito Grisanty compartió en el canal de YouTube del programa ‘Así es Raúl Grisanty’ –un espacio que, según el reporte, su padre produjo– cómo la ‘vida de película’ de su progenitor, llena de éxitos y compromisos profesionales, lo mantuvo alejado en fechas importantes como sus cumpleaños. Esta ausencia, aunque quizás no intencionada, dejó una huella en su infancia, un ‘agujerito’ emocional que muchos dominicanos, ‘asegún’, podrían entender al crecer con padres ‘metidos de cabeza’ en el trabajo para echar la familia hacia adelante.
La reacción de Raúl, ‘al borde del llanto’, mostró una faceta de arrepentimiento y sorpresa. Él mismo admitió que se había ‘botado’ en lo material, dándole a su hijo cosas que ‘pocos se daban el lujo’ de ofrecer en aquella época. ‘Yo pensé que le había dado todo’, expresó, sin saber que lo que realmente faltaba era una conexión emocional que superara lo tangible. Es una ‘vaina’ complicada, donde el amor se expresa a veces de forma diferente y no siempre se logra la comunicación que el corazón anhela.
La trayectoria de Raúl Grisanty en la televisión dominicana es de esas que marcan un ‘antes y un después’. Desde sus inicios, se forjó como una figura ‘bacana’, un presentador carismático que supo ganarse el cariño del público con su estilo único. Programas como ‘De Noche’ o ‘El Show de Raúl Grisanty’ lo posicionaron como uno de los pilares de la comunicación en el país, dejando un legado que ‘no es poca cosa’. Su dedicación y su profesionalismo siempre fueron ‘de primera’, un ejemplo para las nuevas generaciones de comunicadores que buscan ‘meterle mano’ a la televisión.
Este episodio entre padre e hijo nos deja una enseñanza ‘jevi’: la importancia de expresar nuestros sentimientos ‘a tiempo’. Saber que Raúl pudo escuchar ese ‘te amo’ antes de su partida, aunque ‘un chin’ tarde para él, es un consuelo. Nos recuerda que las palabras sinceras pueden sanar heridas y fortalecer los lazos familiares, un ‘coro’ que a veces dejamos para ‘después’ y que luego lamentamos. Es un llamado a que ‘no dejemos pa’ mañana lo que podamos decir hoy’, porque al final, lo que ‘de verdad importa’ es el amor que compartimos.
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