El ‘tigueraje’ anda activo, y el Dicrim no se queda atrás. Recientemente, agentes policiales adscritos a la Dirección Central de Investigación le cayeron ‘de una vez’ a una banda dedicada a cometer **fraudes electrónicos** en el sector de Villa Francisca, Distrito Nacional. En esta operación, cinco presuntos integrantes fueron apresados en flagrante delito, un golpe significativo contra los que buscan aprovecharse de la gente de bien. La ‘vaina’ de las transacciones fraudulentas y los comprobantes falsos está cada vez más extendida, y la autoridad se está poniendo ‘los pantalones’ para enfrentarla.
Los ‘malos’ utilizaban el WhatsApp para contactar a sus víctimas, haciéndose pasar por compradores interesados en perfumes, celulares, relojes y otros artículos de valor. Su táctica era simple pero efectiva: enviaban comprobantes de pagos y transferencias que, aunque parecían legítimos, eran pura ‘chercha’, reflejando depósitos inexistentes. Este método, que ha crecido ‘un viaje’ en el país, ha afectado a muchísimos comerciantes y particulares, dejando un amargo sabor a estafa. La astucia de estos individuos para manipular la confianza ajena es un ‘klk’ que nos obliga a estar siempre alerta.
Entre los detenidos figuran Dauri Hansel Villanueva, conocido como ‘El Mello’; José Ángel de Jesús Fereida, ‘Sian’; Yeykel Herasme Pérez, ‘Yey’; y los hermanos Kelvin Miguel Aybar Romero, ‘Kelvin’, y Daivid José Aybar Romero, ‘Cachi’. Un sexto implicado, solo identificado como ‘Ramón’, logró escapar y está siendo activamente buscado por la Policía. Esta acción demuestra la capacidad de las autoridades para infiltrarse y desmantelar estas redes que operan con cierta sofisticación, aunque la lucha contra la ciberdelincuencia es constante y exige una actualización permanente de los métodos investigativos.
Durante el operativo, el Dicrim no solo detuvo a los presuntos delincuentes, sino que también recuperó una buena cantidad de mercancía adquirida de manera fraudulenta. Se ocuparon 30 cargadores tipo C para iPhone, 213 auriculares AirPods, 34 relojes de distintas marcas y cinco perfumes de diferentes denominaciones. Esta evidencia es crucial para el proceso judicial y para desentrañar la magnitud de sus operaciones. Es ‘bacano’ ver cómo se recupera parte de lo robado, aunque lo ideal sería que estos ‘cuentos’ no pasaran en primer lugar.
Este tipo de delito, el fraude electrónico, representa un desafío importante para la seguridad económica del país. Los ciudadanos deben estar más vigilantes que nunca al realizar transacciones, especialmente si se trata de ventas a desconocidos o si los comprobantes de pago generan alguna sospecha. Siempre es recomendable verificar directamente con la entidad bancaria o esperar a que el dinero se refleje en la cuenta antes de entregar cualquier mercancía. No podemos dejar que el ‘tigueraje’ de la ciberdelincuencia nos coja en la curva.
La rápida respuesta del Dicrim en este caso subraya la necesidad de una ciudadanía activa y colaboradora. Denunciar cualquier intento de fraude o actividad sospechosa es vital para que las autoridades puedan actuar con celeridad y eficacia. La prevención y la educación son herramientas poderosas contra estos ‘chorizos digitales’, y es tarea de todos fortalecer la cultura de seguridad en línea. Así evitamos que más dominicanos caigan en estas ‘vainas’ que solo traen dolor de cabeza.
Los apresados y todas las evidencias ocupadas serán puestos a disposición del Ministerio Público para que respondan por sus hechos ante la justicia. Este es un paso fundamental para asegurar que quienes cometen estos delitos reciban el castigo que les corresponde, sirviendo de ejemplo para otros que piensen incursionar en este mundo de la delincuencia cibernética. ¡Que siga el buen trabajo contra los ‘malhechores’!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




