El camino hacia estas Finales NBA no ha sido precisamente sencillo para los Spurs, quienes están viviendo una ‘vaina’ de siempre: empezar perdiendo la ventaja de casa. Es una narrativa que se ha repetido, un ‘klk’ que ya le conocemos a San Antonio, demostrando una resiliencia bacana que los ha traído hasta aquí. Han tenido un viaje de ‘bregas’ y han sabido darle la vuelta a situaciones bien ‘apretaítas’, lo que hace que esta final sea aún más ‘chula’ de seguir. Este equipo parece que disfruta de la adversidad, sacando lo mejor de sí cuando las cosas se ponen ‘malas’.
La trayectoria de los Spurs este año ha sido un ‘tigueraje’ puro. Después de caer en casa en primera y segunda ronda, y de estar abajo 2-1 contra los Thunder, lograron meterse a la final. Esa capacidad de ‘virarse’ y ajustar sobre la marcha es lo que les ha permitido superar cada obstáculo. Ahora, contra los Knicks, es otra prueba más en su ‘camino de espinas’, y la presión está por las nubes. Mitch Johnson, el coach, lo dejó claro: las series son largas y hay que saber adaptarse ‘de una vez’, porque el panorama puede cambiar rapidísimo, asegún quién esté ‘encendido’ en el momento.
El primer partido fue un dolor de cabeza para los Spurs. Un ‘disparate’ en el tiro de tres, un ‘reguero’ de pérdidas de balón, y la ventaja de 14 puntos en el tercer cuarto se fue ‘al zafacón’ como si nada. Su estrella, Victor Wembanyama, con esa madurez que asombra para su edad, no anda con rodeos. Él cree que no es tanto un problema técnico o táctico, sino mental. Hay que ‘confiar el uno en el otro, confiar en los dioses del baloncesto, confiar en el plan de juego, ejecutar’, y no depender solo del talento individual para salvar el día. Es un llamado a volver a lo ‘normal’, a la ‘esencia’ de su juego, lo que los ha hecho llegar hasta aquí.
Por otro lado, los Knicks están en una ‘rachita’ de lo más ‘jevi’, con 12 victorias al hilo, un ‘coro’ que los ha puesto en el mapa como contendientes serios. Jalen Brunson, su ‘caballito de batalla’, está en un nivel estratosférico, pero con los pies en la tierra. Él sabe que no pueden ponerse ‘guapos’ ni pensar que el trabajo está hecho. La clave, según Brunson, es ‘ser 1% mejor cada día’, seguir aprendiendo, incluso cuando la cosa está ‘de lo más bien’. Esa mentalidad de mejora continua es lo que los ha convertido en una ‘máquina imparable’, manejando los descansos largos entre series con una maestría ‘bacana’.
La situación es ‘delicá’. Los Spurs no pueden darse el lujo de irse 0-2 para Nueva York, porque remontar eso sería ‘un disparate de difícil’, algo que rara vez se ve en la NBA. Pero como dice Wembanyama, este equipo está hecho de ‘gente resiliente’. Han pasado por un ‘viaje de situaciones raras’ y siempre han encontrado la manera de levantarse. La confianza en el grupo es ‘total’ y saben que no están aquí por casualidad. Este segundo partido no es un ‘ganar o morir’, pero es ‘la vaina’ que les puede dar aire para seguir creyendo en sus posibilidades de levantar el trofeo Larry O’Brien.
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