La ‘vaina’ de los robotaxis en China está causando un ‘revuelo del diablo’. Shenzhen, esa ciudad que siempre está adelante en la tecnología, ahora le está dando luz verde a que un viaje de taxis autónomos se tiren a las calles de una vez, dejando a los taxistas tradicionales con los pelos de punta. Esto no es solo un chisme de por allá, sino un ‘show’ que nos da a pensar en cómo la inteligencia artificial está cambiando el ‘tigueraje’ del trabajo a nivel global, y cómo el despliegue masivo de **robotaxis** impacta en la economía local.
Los choferes de taxi de Shenzhen, que se la buscan día a día con el sudor de su frente, están en pie de guerra. Asegún ellos, esta medida del gobierno chino es ‘increíblemente cruel’ porque atenta directamente contra su sustento. La preocupación es mayúscula, y es que se preguntan qué pasará con sus familias si las máquinas les quitan el pan de la boca, generando un ‘lío’ social importante. Un taxista hasta dijo que es una ‘operación capitalista’ para monopolizar el sector, una ‘chercha’ que se escucha mucho cuando la tecnología avanza sin mirar a los que quedan atrás.
Es que el ‘coro’ allá no está fácil. Con unos 400,000 conductores registrados en distintas plataformas de taxis y pocas carreras al día, el relajo está en que el mercado ya está súper saturado. Imagínense, trabajar 12 horas diarias, como muchos reportan, para ganarse un sueldo que apenas cubre lo básico es un ‘problema serio’. Ahora, con la introducción masiva de vehículos autónomos, el panorama se pone más ‘complicado’ para los operadores humanos, intensificando la competencia en un sector ya tensionado.
Hay quienes se muestran más ‘bacanos’ y creen que un robotaxi nunca va a dar el servicio que da un ser humano, con la conversación y la conexión personal que un chofer puede ofrecer. Sin embargo, aunque al principio la gente tenga cierta desconfianza con la tecnología nueva, como pasa siempre, ‘quién sabe’ qué pasará en unos años. Aquí en nuestro país, la gente también se adapta; si los servicios son eficientes, el ‘tigueraje’ se monta en la guagua o en el carro que sea, sin importar si es tripulado o no.
Esta movida de China con los robotaxis no es una ‘vaina aislada’, sino que forma parte de una estrategia más amplia y a largo plazo. El gigante asiático tiene un plan ‘brutal’ de automatización para enfrentar el envejecimiento de su población y la consecuente reducción de su fuerza laboral. Están llenando las fábricas de robots industriales a un ritmo vertiginoso y ahora están volcando esa misma filosofía en el transporte público. Es un modelo que busca eficiencia y mantener la productividad nacional, pero que de rebote está creando un problema de desempleo juvenil que no está de lo más bien, un ‘lío’ que ya se deja sentir en sus ciudades.
La discusión sobre la automatización y el futuro del trabajo es global. ¿Hasta dónde debe ir la tecnología antes de que afecte demasiado a la gente que depende de esos empleos para sobrevivir? En nuestro patio, donde la creatividad y el ‘resolver’ son parte del día a día, la llegada masiva de este tipo de tecnología también generaría un debate importante sobre la reconversión laboral y las políticas de apoyo. La tecnología es ‘jevi’, pero hay que pensar en el ‘ser humano’ detrás de cada invento y en el impacto social que trae consigo.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).


