Santo Domingo Oeste se ha vuelto a ‘enfogonar’ con una lamentable noticia que nos ‘rompe el coco’: un joven perdió la vida tras un disparo, presuntamente, de un agente de la Policía Nacional en La Cañada de Guajimía, Herrera. Esta vaina, que se regó como pólvora, pone de nuevo el reflector sobre la actuación de los uniformados. El hecho, ocurrido el pasado viernes, ha levantado un ‘viaje de’ preguntas sobre el uso de la fuerza y la relación entre la Policía y la comunidad.
Asegún informaciones, la institución del orden ha puesto al agente involucrado a disposición del Ministerio Público, y Asuntos Internos ha iniciado un proceso administrativo. Esto es lo que se espera para que se establezcan las responsabilidades. Pero el ‘pueblo’ ya está harto de promesas de justicia que, a veces, se quedan en el aire. La ‘tiguerada’ del barrio siente que son vistos con una lupa diferente. Casos como este, donde un Agente Policial es señalado, alimentan la desconfianza.
El audiovisual que circula, y que la gente ha compartido, es bien claro: se ve un forcejeo entre varios agentes y un joven que pregunta qué hizo. La situación estaba ya ‘caliente’ cuando otro muchacho, la víctima, se acerca. En un abrir y cerrar de ojos, se ve el disparo. El joven cae al pavimento de una vez. Es una escena que te ‘arruga el corazón’, y los gritos de los vecinos, ‘¡Ay, lo mataron!’, son un eco de la desesperación que se vive cuando algo así sucede.
Este incidente no es un caso aislado. En República Dominicana, la tensión entre la Policía y los ciudadanos, especialmente en zonas vulnerables, es un ‘tema viejo’. Hemos visto un ‘coro’ de situaciones similares donde el uso desproporcionado de la fuerza ha costado vidas y erosionado la credibilidad. Es una ‘vaina’ complicada, porque necesitamos una policía que nos proteja, pero que también actúe con respeto a los derechos humanos, como establece la Ley 590-16. Esta ley subraya que el disparo letal debe ser el último recurso, bajo circunstancias extremas.
La salida de parte de la patrulla, mientras el joven yacía herido de muerte, ha ‘chocado’ a mucha gente. ¿Klk con eso? Deberían permanecer en la escena, asegurar el perímetro y asistir a la víctima, no dejarla a su suerte. Los residentes, que conocían al muchacho, insistían en que ‘no era de nada malo’, añadiendo dolor a la tragedia y reforzando la percepción de un error grave. Es vital que el Ministerio Público haga su trabajo ‘bacano’, sin ‘relajo’, y que la investigación sea transparente.
Este suceso es un llamado de atención urgente para reforzar los protocolos y capacitar mejor a los agentes. No es solo un ‘tigere’ menos, es un dominicano que ha perdido la vida y una familia destrozada. Necesitamos una Policía más cercana y humana, que trabaje con la comunidad y no genere miedo. Que este caso no quede en el olvido y sirva para sentar un precedente de justicia real. La sociedad está ‘cogiendo cabeza’ y exige un cambio. No podemos seguir con este ‘relajo’ de abusos.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



