¡Mi gente! La ‘vaina’ está medio complicada con el tema de las Obras del Estado. Asegún la noticia, la intención del Gobierno dominicano de meterle el pie al gasto en construcciones no se ha cumplido del todo en esta primera mitad del año. Es más, el gasto de capital, que es el de inversión, apenas representa un 13.2% del total de los gastos, y lo que es peor, el ritmo de ejecución de ese monto en los primeros seis meses está por el suelo, solo un 10.8% del gasto total planificado. Esto nos deja pensativos, ¿o no?
Lo que esto indica es que el presupuesto para las obras no solo es una miseria comparado con el dineral que se va en gasto corriente, sino que también se está ejecutando menos de lo que se había planeado en la mayoría de las provincias de nuestro país. ¡Un lío! Los datos de la Dirección General de Presupuesto (Digepres) confirman este ‘pique’, mostrando que, de los RD$96,543.5 millones presupuestados para ‘proyectos de inversión’ provinciales este año, solo se ha devengado un 41.1% (RD$39,654.9 millones) cuando debimos andar por el 50% a estas alturas.
Y lo más curioso es que esta situación se da a pesar de que el mismo Gobierno, cuando lanzó su plan de contingencia por la crisis de Medio Oriente —por ese conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel frente a Irán—, dijo que la prioridad era seguir invirtiendo sin parar para que la economía no sufriera en su crecimiento. Parece que una cosa es con guitarra y otra es con violín, ¡qué ‘chercha’!
Al echar un ojo a cómo va la ejecución presupuestaria en las 31 provincias y el Distrito Nacional, uno se da cuenta de que la mayoría está por debajo del 50% esperado. Sin embargo, hay un par de excepciones ‘jevis’: María Trinidad Sánchez y Santiago Rodríguez, donde el gasto en inversión ya superó lo asignado para el año entero. Pero no se alegren mucho, que la vaina es que no es una sobreinversión en un viaje de obras diversas, sino en una o dos específicas, dejando a un lado esas ‘vainitas’ de mayor demanda social, aunque sean más pequeñas.
La situación es más dramática en algunas provincias cercanas a la frontera, que son las que más necesidades tienen y menos dinero les asignan para obras. Dajabón, por ejemplo, solo ha ejecutado un triste 11.6% de lo que se le asignó. En Bahoruco, apenas un 24.8%, y en Barahona, un 23.1%. Valverde no se queda atrás, con solo un 21.5% de inversión. ¡Es un ‘tigueraje’ que no se ve la luz al final del túnel para esa gente!
Dentro de los recursos, hay una partida de RD$11,498.6 millones para obras ‘multiprovinciales’, o sea, que abarcan varias provincias. Pues, ¿qué creen? De ese monto, hasta el 30 de junio, solo se ha devengado un 12.2% (RD$1,404.7 millones). Con esa ejecución tan bajita en obras de impacto regional, el total devengado a nivel nacional se queda en ese 41.1% que mencionamos, ¡qué ‘klk’!
Si analizamos el presupuesto general de la nación para este año, vemos que de un total de RD$1 billón 622,833.4 millones, la gran mayoría, RD$1 billón 407,548.7 millones (un 86.8%), se va en gasto corriente. Para gasto de capital, que es lo que nos interesa para el desarrollo, solo hay RD$215,284.7 millones, apenas un 13.2%. La desproporción es evidente, ¿verdad?
Y la ejecución de esos gastos, según Digepres, pinta un cuadro preocupante. Mientras el gasto corriente ejecutado hasta la mitad del año está cerca del 50% esperado (RD$661,937.3 millones o 47%), el gasto de capital se queda muy por debajo, con RD$80,041.3 millones, que equivale a un 37.2%. Esa es la prueba del algodón que explica por qué vemos tanto atraso en las obras por to’a la geografía nacional.
La lista de obras en el presupuesto de ‘proyectos de inversión’ incluye puentes, carreteras e infraestructura escolar. Y adivinen qué, es precisamente ahí donde se ven los mayores atrasos, con ejecuciones por debajo de lo esperado o, lo que es peor, ¡cero inversión! Por ejemplo, en el Distrito Nacional hay RD$250 millones para la ‘ampliación de la capacidad de transporte de la línea 2 del Metro de Santo Domingo’, y hasta el 30 de junio la ejecución es ¡cero! Igual pasa con RD$364.9 millones para reparar un tramo de la avenida Gustavo Mejía Ricardo, donde no se ha movido ni un centavo. Estos casos se repiten en un viaje de provincias, incluyendo nuestra capital, dejando a la gente con los crespos hechos.
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