¡Atención, mi gente! Un “coro” de geólogos de la prestigiosa Universidad de Texas en Austin (UT) se tiró de una vez para la cuenca de Azua, en un viaje de exploración que tiene al país en vilo. Acompañados por un equipo técnico del Ministerio de Energía y Minas (MEM), estos expertos buscan reconocer la formación de la cuenca, identificar los tipos de rocas que la componen y obtener una interpretación geológica que podría cambiar el panorama. Esta “vainita” es clave para determinar el verdadero potencial energético de nuestra media isla, un paso vital para el futuro desarrollo. Desde ya, se siente la expectativa sobre los posibles hallazgos que podrían traer estos estudios tan especializados.
La misión es encabezada por figuras de peso como Mark Shuster, de la División de Investigación Energética, y Emilio Núñez, del Departamento de Ingeniería de Petróleo y Geosistemas, ambos de la universidad tejana. Según la noticia, ellos lideran la delegación que vino a iniciar un proyecto de investigación enfocado en el potencial de hidrocarburos de la República Dominicana. Recientemente, estos especialistas se reunieron con el ministro Joel Santos para desglosar los fundamentos de la “Evaluación Regional del Potencial Energético en Cuencas Sedimentarias Terrestres y Marinas, República Dominicana y Mar Caribe Adyacente”. Se nota que esto no es un relajo, sino un proyecto serio y con miras altas.
Durante su recorrido, los geólogos no se quedaron con las ganas y visitaron puntos estratégicos. Estuvieron en la cantera donde opera la empresa Cementos Santo Domingo y exploraron catorce puntos de interés, destacando formaciones geológicas con nombres que suenan a historia: Trinchera, Sombrerito, Jura, Ventura y Ocoa. Allí, tomaron un viaje de muestras de rocas, analizando sus características litológicas visibles para entender mejor los procesos que las han afectado. El objetivo es profundizar en el conocimiento de estas rocas, estudiando sus niveles de porosidad, tamaño y otros aspectos cruciales que servirán para determinar la presencia de recursos estratégicos.
La exploración no solo se centró en las formaciones actuales, sino que también miró al pasado con esperanza. Los expertos mostraron un interés particular en varios de los pozos Maleno, que fueron excavados originalmente por la Compañía Petrolera Dominicana allá por finales de la década de 1930. En estos pozos, existen afloraciones de crudo que, según el reporte, históricamente han sido objeto de diversas evaluaciones. Todo esto con el fin de determinar la factibilidad de una potencial explotación, dejando claro que el interés en los hidrocarburos no es cosa de ahora, sino de larga data en nuestra tierra.
El equipo dominicano estuvo a la altura, con la geóloga Gelsa Pérez, encargada del Departamento de Promoción de Hidrocarburos del MEM, guiando la ruta de exploración. También participaron técnicos del Instituto Geológico Nacional (IGN), quienes aportaron su conocimiento local y el historial de exploraciones que se han realizado en la zona por parte de empresas nacionales y extranjeras. Esta colaboración es “jevi” porque asegura que el conocimiento de casa se integre con la experticia internacional, creando una sinergia bacana para el beneficio de todos.
Todo este esfuerzo se enmarca en un acuerdo de peso. La Universidad de Texas en Austin, a través de su Buró de Economía Geológica (BEG), firmó un pacto con el Gobierno Dominicano, representado por el MEM. La idea es realizar un estudio que permita alinear y fortalecer la base de datos técnica del país en el sector de hidrocarburos, usándola de manera estratégica y confiable para atraer inversión extranjera y local. El BEG es un centro de investigación reconocido, con una larga trayectoria en el análisis de recursos minerales y energéticos, lo que lo convierte en un socio ideal para este tipo de proyecto. Esta alianza es una muestra más de cómo, con visión y buen “tigueraje” estratégico, podemos potenciar nuestras riquezas naturales para el desarrollo.
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