El mundo de la tecnología está vuelto un arroz con mango con la Inteligencia Artificial (IA), ¡y eso no es cuento! Antes del noviembre de 2022, la vaina no estaba tan jevi, pero ahora, klk, cada empresa quiere meterle su etiqueta de IA a todo, es la prioridad. En medio de esta fiebre tecnológica, Demis Hassabis, un tigre que sabe lo que dice, nos ha puesto en ‘alerta’ sobre la urgencia de mantener el control.
Según el reporte, la plata está fluyendo como un río crecido hacia los chips, servidores y esos centros de datos gigantes por el mundo entero. Las grandes tecnológicas destinan inversiones enormes, al tiempo que buscan asegurar la energía necesaria. Estados Unidos y China están en una competencia de verdad, apoyando el desarrollo de infraestructura y capacidad de computación como parte de una carrera económica y estratégica. Y no es para menos, porque en el medio de ese corre-corre, Demis Hassabis, cofundador y consejero delegado de Google DeepMind, ha dicho que estamos yendo más rápido de lo que podemos comprender. Este señor no es un cualquiera, la verdad.
Este palo que nos da Hassabis viene de un tipo que está metido hasta los tobillos en el ajo. ¡Imagínate! De su dirección salieron proyectos bacanos como AlphaGo, que según la noticia, derrotó a un campeón mundial de Go, y AlphaFold, capaz de predecir estructuras de proteínas. En el 2024, Hassabis y John Jumper se ganaron la mitad del Premio Nobel de Química por sus trabajos sobre predicción de estructuras proteicas. O sea, el tipo es un genio que sabe lo que está construyendo, y por eso mismo, su advertencia de que hay que ponerle freno y supervisión tiene mucho peso, ¡un viaje de peso!
La convicción de Hassabis es que la Inteligencia Artificial General (AGI), o sea, un sistema capaz de exhibir todas las capacidades cognitivas del cerebro humano, podría estar a la vuelta de la esquina, quizás en apenas unos años. Él no lo presenta como un ‘asegurao’, pero sí como una posibilidad cercana que nos obliga a estar listos antes de que la tecnología alcance ese punto. A él le preocupa desde la ciberseguridad hasta posibles riesgos biológicos y nucleares, y que los sistemas se vuelvan cada vez más autónomos, capaces de actuar con menor supervisión y de mejorar sus propias capacidades. ¡Un lío completo si no se tiene un ojo puesto en esto!
En un extenso artículo publicado en X, Hassabis intenta sostener dos ideas al mismo tiempo: la IA puede ser una herramienta extraordinaria para la ciencia y la economía, pero eso no elimina la necesidad de establecer controles y mecanismos de supervisión. La solución que él plantea pasa por crear en Estados Unidos un organismo especializado en evaluar los modelos de inteligencia artificial más avanzados. Su propuesta toma como referencia una asociación público-privada o una entidad autorregulada con supervisión federal. Al principio, los laboratorios compartirían sus modelos voluntariamente antes de lanzarlos. Pero la idea es que, de una vez que el protocolo se valide, se convierta en un requisito obligatorio, como un ‘súper examen’ que cualquier sistema de frontera tendría que pasar antes de salir a la calle.
Y Hassabis no es el único que está con esa chercha. Otros tigueres de peso como Geoffrey Hinton han reconocido que no sabemos si podremos conservar el control de sistemas más inteligentes que nosotros, mientras que Yoshua Bengio reclama más investigación y mecanismos específicos para supervisarlos. Incluso Elon Musk, según la noticia, firmó una carta abierta en 2023 pidiendo una pausa en el entrenamiento de la IA más potente que GPT-4, aunque después él mismo se metió de lleno en el relajo con su empresa xAI. La verdad es que, aunque muchas de estas voces coinciden en pedir cautela, no existe consenso sobre la probabilidad real de que lleguemos a perder el control. Es una vaina que está en el aire, mi gente, y el desenlace no está escrito todavía.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



