La comunidad artística caribeña, y en especial Puerto Rico, está de luto por una noticia que nos ha dejado con un ‘agüita en los ojos’. Nos ha dicho adiós, a sus 73 años, el renombrado músico y compositor Mario Cepeda Brenes, cariñosamente conocido como la ‘Voz de la Bomba’ puertorriqueña. Este ‘tiguerazo’ de la cultura dejó un vacío que no es poca cosa, según informaron sus familiares en las redes sociales este jueves. La partida de este maestro, padre de Mario y Rafael Cepeda –este último un bailador de bomba que ha estado ‘en la vaina’ con figuras como Rauw Alejandro y Bad Bunny–, marca el fin de una era para un género que él ayudó a mantener vivo.
De acuerdo al reporte, la familia Cepeda y Febres expresó su profundo pesar, destacando que ‘su voz se eleva al cielo para seguir cantando bomba’. No hay dudas de que el eco de su legado y el sonido de sus maracas permanecerán latentes en cada barril, en cada canto y en el corazón de un pueblo que le agradece el arte y la dedicación. Mario Cepeda no solo fue un exponente; él encarnaba la bomba, y su huella en la identidad cultural de la isla es imborrable.
Mario Cepeda nació en el seno de una de las familias que son columna vertebral para la bomba puertorriqueña: los Cepeda, hijos de Rafael Cepeda y Caridad Brenes. Esta gente se echó la responsabilidad al hombro de conservar y difundir ese legado cultural tan ‘chulo’ de la bomba, especialmente el de la zona de San Mateo de Cangrejos. Desde su cuna, Mario Cepeda ya traía ese ritmo en la sangre, una conexión intrínseca con las raíces africanas y taínas que dieron forma a este género musical.
Su talento era una ‘chercha’ completa; no se limitaba a ser un cantaor que te ponía los pelos de punta. Mario Cepeda fue un ‘bombero’ que destacó por su versatilidad: compositor de piezas que hacían vibrar el alma, tocador experto que hacía hablar los tambores, bailador con una gracia envidiable e instructor que pasó la batuta a las nuevas generaciones. Según mencionaron sus seres queridos, ‘Dedicó su vida a nuestra cultura, dejando una huella imborrable en la bomba puertorriqueña y en todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo. Su legado vivirá por generaciones’. ¡Qué bendición!
Además de todas esas facetas, Mario Cepeda también le metía mano a la artesanía de instrumentos de bomba, especializándose en la confección de las maracas. Imagínense, una leyenda que no solo interpretaba, sino que también creaba los mismos utensilios que daban vida a la música. Este compromiso total con su arte es lo que lo convierte en un referente y explica por qué la comunidad se encuentra de luto, con las redes sociales llenas de mensajes de pésame y apoyo a sus familiares y amigos, demostrando que su influencia era ‘un viaje de grande’.
La bomba, ese género musical tan nuestro y de nuestros hermanos boricuas, surgió de la mezcla de las culturas española, africana y taína, con sus orígenes entre los esclavos africanos de Puerto Rico. Ha tenido un auge bacano de adeptos en los últimos tiempos, en parte porque artistas de la talla de Rauw Alejandro y Bad Bunny la han incluido en sus producciones, dándole un ’empujón’ global. No es secreto que el hijo de Mario, Rafael Cepeda, es un bailador distinguido que ha compartido escenario con estos grandes, llevando el sabor de la bomba a tarimas internacionales como el Coliseo de Puerto Rico y los Latin Grammy.
Este sincretismo cultural se manifiesta en la composición de la bomba: los pasos básicos que tocan el tambor buleador o seguidor, junto al sonido del cuá (ese golpeteo en la madera del tambor con palos) y la maraca, todo acompañado por la improvisación del tambor primo que sigue los más de 21 ritmos que le marca el bailador, como el sicá, holandé y yubá. Era una sinfonía de herencia y pasión, y Mario Cepeda era uno de sus directores más ilustres, ¡un ‘palo’ total! La Escuela Rafael Cepeda, fundada por su hermano Modesto, también se unió al dolor de la familia, pidiendo fortaleza y consuelo ante la irreparable pérdida. Es que cuando se va un grande así, la vaina duele de verdad.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




