En el trajín del día a día, los agentes de la Dirección General de Migración (DGM) salen a la calle con la misión de velar por el cumplimiento de las leyes migratorias, pero lo que se encuentran a menudo es una ‘vaina pesá’: un escenario donde los insultos, las amenazas y hasta los golpes forman parte de su rutina. Según el reporte, esta situación no es un hecho aislado, sino una tendencia creciente, evidenciada por los registros de la DGM que muestran un aumento en las agresiones sufridas por los uniformados.
Los desafíos que enfrentan los Agentes de Migración no vienen únicamente de ciudadanos extranjeros, quienes a veces se resisten a los operativos. La noticia resalta que también han sido agredidos por ciudadanos dominicanos e incluso por miembros de otras instituciones del orden, lo que complica aún más su ya delicada labor. Este ambiente de hostilidad constante hace que la vocación de servicio se ponga a prueba cada día, exigiendo de ellos una paciencia y un temple fuera de lo común para ‘bregar’ con estas situaciones.
Un ejemplo claro de esta cruda realidad lo vivimos en mayo de 2025, cuando un operativo en Santo Domingo Este terminó con un agente y un nacional haitiano, según el reporte en condición irregular, ambos con golpes. El video del incidente, que se hizo viral, mostró cómo el extranjero ‘se violentó’ y propinó puñetazos, intentando escapar. La entidad migratoria, de acuerdo con el comunicado, aclaró que el agente reaccionó en legítima defensa, lo que subraya la delgada línea entre el cumplimiento del deber y la protección personal.
Las agresiones no se limitan a los agentes de campo. Para junio de 2025, se registró otro caso donde el abogado Martín Juan Mateo Mora, representante de la DGM, fue agredido por un comerciante de nacionalidad china durante un operativo en la transitada avenida Duarte. Este suceso dejó al abogado con una lesión leve, mostrando que la violencia puede surgir en cualquier momento y contra cualquier miembro del equipo de Migración que esté en funciones.
Otro episodio lamentable ocurrió en julio de 2025, cuando un grupo de uniformados fue recibido con machetes, palos y piedras por nacionales haitianos, presuntamente indocumentados, en Luperón, Puerto Plata. Los agentes de Migración resultaron heridos, uno de ellos en la frente por un trozo de block. Este tipo de resistencia violenta genera un ‘un viaje de’ tensión y pone en peligro la integridad física de quienes intentan mantener el orden migratorio en el país.
La situación escaló aún más en enero de 2026, cuando en Bohechío, el propietario de una vivienda donde se alojaban extranjeros en condición irregular, atacó a una unidad de interdicción migratoria con disparos de un arma de fabricación casera. Este tipo de incidentes, donde el peligro se vuelve mortal, resalta la necesidad de protocolos de seguridad robustos y un apoyo constante a los agentes que se enfrentan a estos escenarios de alto riesgo.
En julio de 2026, la violencia no dio tregua, y en Verón Punta Cana, un teniente coronel resultó herido tras ser atacado con un machete por un ciudadano haitiano. Estos eventos, que parecen sacados de una película de acción, son la cruda realidad de quienes se dedican a la supervisión migratoria en nuestro país, donde la vida de un agente puede cambiar ‘de una vez’ por una agresión inesperada.
La Dirección General de Migración ha reiterado que actúa conforme al marco legal vigente y que cualquier persona que obstaculice o agreda a sus miembros será sometida a la justicia. El caso más reciente, el de Claudio Castillo en Hato Mayor del Rey, quien interfirió violentamente en un operativo, resultó en su sometimiento. La institución enfatiza que su labor es esencial para la soberanía y seguridad nacional, y que no tolerará el ‘tigueraje’ ni la violencia contra sus uniformados.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




