¡Qué ‘vaina’, mi gente! La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) ha soltado una bomba que nos tiene con los ojos como platos: la Historia Dominicana, esa que nos forma el carácter y nos cuenta de dónde venimos, está desapareciendo de los libros de texto que llegan a nuestras escuelas. Acompaña esta revelación el secretario de Investigación y Estadística de la ADP, Ángel Cuello, quien ha puesto el grito en el cielo por lo que considera una desnaturalización de nuestra identidad nacional.
Según el reporte de la ADP, a través de ese ‘Libro Abierto’ —el registro de los materiales educativos oficiales—, los expertos han detectado que muchos episodios trascendentales de nuestra Historia Dominicana están siendo retirados. Ante semejante panorama, nuestros maestros, que son unos ‘tigueres’ y se la buscan como sea, se las están ingeniando consultando ediciones viejas de libros para que los estudiantes no se queden en el aire y puedan hacer sus tareas con la verdad del pasado.
La cosa no es de ahora, mi coro. La ADP asegura que esta situación viene arrastrándose desde hace más de veinte años, fruto de lo que describen como una línea neoliberal que ha estado operando con la consistencia de una gotera. Esta línea, dicen ellos, ha venido exigiendo y condicionando préstamos a los ministerios de educación en toda Latinoamérica, justamente con el objetivo de ir diluyendo la identidad de los pueblos. ¡Es un ‘rebusque’ fuerte el que están haciendo con la historia!
El secretario del gremio ha dejado claro que esto no es un chisme, sino un tema de análisis profundo y estudios serios. Temas como la injerencia de la USAID, la integración regional y la geopolítica han sido objeto de estas discusiones, incluso se mencionó que en un encuentro del G8, por allá en el 2008, se estuvo analizando cómo ejercer control sobre los países. Asimismo, señalaron a editoras como Pearson, una de las más grandes del mundo, que supuestamente ofrece préstamos con la condición de dictar qué contenido debe incluirse en los materiales educativos, un verdadero ‘bacalao’ para la soberanía de los contenidos.
En medio de toda esta discusión, se ha puesto sobre la mesa la inteligencia artificial como una posible herramienta para la consulta. La ADP ha dicho que no le hace el ‘feo’ a la tecnología y que de una vez sería útil para indagar, pero ¡ojo!, que les preocupa sobremanera la ética de cómo se use esa información y que los estudiantes no la cojan para ‘cherchar’ o para fines que no son. Además, insisten en que si se va a meter la IA en el aula, primero hay que capacitar bien a los docentes, porque si no, la vaina se puede ir de las manos.
Y hablando de tecnología, el informe ‘Condiciones de Finalización del Año Escolar 2025-2026’ de la ADP pinta un cuadro un poco desolador. Revela que un viaje de centros educativos en el país no tienen laboratorios, dejando a un montón de estudiantes sin la oportunidad de la práctica y la experimentación. La brecha tecnológica, ¡esa es la ‘piña’ más grande del estudio!, muestra que son muchísimos más los alumnos que no tienen un equipo informático personal que los que sí lo tienen. ¡Esa es una realidad que hay que cambiar!
La cosa no es solo con los estudiantes; nuestros educadores también están pasando las de Caín. Cientos de profesores no tienen acceso a internet en sus puestos de trabajo, una carencia que se repite una y otra vez tanto en escuelas rurales como en las urbanas. ¿Y qué hacen ellos? Pues como buenos dominicanos, se las inventan: tienen que meter mano a sus propios ingresos para poder pagar un servicio de internet. ¡Eso no está de lo más bien! Nuestros maestros merecen mejores condiciones para hacer su trabajo ‘chulo’.
Ante este panorama, la ADP ha puesto sus propuestas sobre la mesa. Han planteado la instalación de redes de Wi-Fi directas en los centros educativos y la colocación de paneles solares. ¡Imagínense qué jevi! Esto no solo permitiría que las escuelas dominicanas produzcan su propia energía, ayudando a reducir el consumo de combustibles fósiles, sino que también daría un empuje ‘bacano’ a la conectividad y la modernización del sistema educativo. Es una ‘oportunidad de oro’ para que el país avance.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



