En Constanza, provincia La Vega, la comunidad de El Cercado está pasando un ‘aprieto’ con una ‘vaina’ que tiene a todos molestos: el robo de cables eléctricos. Desconocidos han sido captados en plena madrugada llevándose las conexiones que dan luz a los hogares y negocios. Esto deja a la gente sin servicio y con un ‘dolor de cabeza’ extra, ya que este tipo de acciones está impactando directamente la calidad de vida y la economía local.
La situación no es nueva en El Cercado, pues los moradores aseguran que este ‘tigueraje’ de los robos se ha vuelto recurrente. La interrupción del servicio eléctrico no es solo una incomodidad; es un golpe directo a la economía local, afectando tanto a las familias que dependen de la luz como a los comerciantes que ven sus operaciones paralizadas. El costo de reponer esos cables lo asumen los afectados, lo que representa un gasto imprevisto y significativo para quienes ya están en la lucha diaria.
Este tipo de robo de cables eléctricos, que lamentablemente no es exclusivo de Constanza, muestra un patrón común: operar en las horas más oscuras, cuando la vigilancia es mínima. Los ‘malhechores’, como les llama la gente de a pie, aprovechan la soledad de la madrugada para despojar a las comunidades de un servicio tan esencial. La materia prima de estos cables, específicamente el cobre, tiene un valor considerable en el mercado negro, lo que motiva a estos grupos a cometer tales fechorías una y otra vez.
La facilidad con la que estos desconocidos logran su cometido ha generado una ‘preocupación grandísima’ entre los residentes. Es ‘una chercha’ que la gente no tolera, ya que afecta su tranquilidad y su bolsillo. Piden a las autoridades una mayor presencia y vigilancia, especialmente en esas horas de la noche y la madrugada, para ‘echarle el guante’ a quienes están dejando a sus vecinos a oscuras y con el bolsillo vacío. La seguridad de los bienes y servicios básicos es un derecho, y la gente de Constanza lo está reclamando ‘de una vez’.
Las autoridades policiales, según el reporte, están en la ‘brega’ para identificar y localizar a los responsables de estos hurtos. El objetivo es claro: arrestarlos y someterlos a la Justicia para que respondan por sus actos. Sin embargo, la efectividad de estas acciones depende de la colaboración ciudadana y de una estrategia de seguridad más robusta que prevenga estos actos delictivos antes de que ocurran. Es una lucha constante contra un ‘problema’ que afecta a varias comunidades del país, donde la unión hace la fuerza.
En República Dominicana, el robo de infraestructuras vitales, como los cables eléctricos, se ha convertido en una ‘vaina seria’ que afecta a distintos puntos de la geografía nacional. A menudo, estos delitos son perpetrados por grupos organizados que luego venden el material robado a receptores que operan en la ilegalidad. Esto no solo causa un ‘trauma’ a los afectados directamente, sino que también debilita la infraestructura nacional y eleva los costos de mantenimiento y reposición para las empresas distribuidoras, costos que, al final del día, pueden repercutir en el consumidor final a través de un servicio más caro o menos eficiente.
Para ‘ponerle un pare’ a esta situación, se necesita un esfuerzo conjunto y coordinado: mayor inversión en seguridad por parte de las distribuidoras eléctricas, penas más severas y ejemplares para quienes sean capturados y condenados por este tipo de crímenes, y una comunidad más organizada y vigilante, dispuesta a denunciar y colaborar. Solo así se podrá ‘asegurar’ que comunidades como El Cercado en Constanza no sigan sufriendo por el ‘tigueraje’ de quienes buscan un beneficio ilícito a costa del bienestar colectivo y el desarrollo de nuestro pueblo.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




