La situación de los ahogamientos en la República Dominicana sigue siendo un dolor de cabeza, una ‘vaina’ preocupante que se mantiene en la palestra. En lo que va del 2026, hasta junio, ya se han registrado 158 personas fallecidas por esta causa, según el Centro de Análisis de Datos de la Seguridad Ciudadana (Cadseci). Esta cifra, aunque 13 casos menos que en el mismo periodo del 2025 (cuando hubo 171), evidencia que los ahogamientos son una constante amenaza en nuestro país, cobrándose un promedio de seis vidas a la semana.
Los datos suministrados por el Ministerio de Interior y Policía nos dan una perspectiva más clara de dónde está la ‘pega’. La provincia de Santo Domingo encabeza la lista con 27 casos en lo que va de año, seguida de La Altagracia con 21 y Puerto Plata con 12. Es un panorama que nos llama a la reflexión, sobre todo al ver cómo estas tragedias afectan a diferentes rincones de la nación, mostrando que no es un problema aislado, sino algo que nos arropa a nivel nacional.
Si echamos un vistazo al ‘Anuario de Muertes Accidentales y Violentas 2025’ de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), el historial de ahogamientos es consistente. Entre 2007 y 2025, la media anual de fallecimientos por esta causa fue de 315, manteniéndose por debajo de los 380 casos al año. Hubo picos en 2008 con 370 ahogamientos, 2023 con 350 y 2011 con 349; mientras que los años con menos casos fueron 2018 (251), 2019 (266) y 2020 (272). Estos números nos demuestran que, históricamente, esta es una situación recurrente que amerita atención de una vez.
Contrario a lo que muchos podrían pensar, los ahogamientos no ocurren principalmente en las playas. Las estadísticas de 2025 revelan que los ríos y arroyos son los principales escenarios de estas tragedias, con 115 de los 310 casos ocurridos ese año. Las playas le siguen con 40 casos, luego los canales con 35, las piscinas o piletas con 34 y el mar abierto con 29. Es decir, el ‘relajo’ de bañarse en ríos y arroyos, sin las precauciones debidas, es donde más se reportan estas lamentables pérdidas.
Además, es ‘jevi’ destacar quiénes son los más afectados por esta ‘vaina’. Los datos de 2025 apuntan a que la población joven y masculina es la más vulnerable. Un significativo 57.10% de los casos correspondió a personas entre 0 y 34 años. Y, lo que es aún más desgarrador, los menores de 15 años representaron el 25.16% del total, con un 16.13% de estas muertes ocurriendo en niños de 0 a 4 años. Este es un dato ‘heavy’ que nos obliga a ponerle más atención a la supervisión de nuestros infantes.
En lo que va de este 2026, los medios han cubierto varios casos que son un ‘palo’ de tristes. A principios de mayo, un adolescente de 16 años y una niña de seis perdieron la vida en los ríos Bajamico y Chavón, respectivamente. En junio, un niño de 10 años en San José de Matanzas, y tres hombres en un canal de Santiago y el río Soco. Incluso en agosto, en Juan Dolio, se reportaron la muerte de un ciudadano venezolano de 74 años y un adolescente de 15. Es un ‘viaje’ de vidas que se van, dejando un gran dolor en las familias dominicanas.
Con motivo del Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos el 25 de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó un paquete técnico con siete estrategias ‘bacanas’ para reducir estas tragedias, que a nivel mundial se cobran casi 300,000 vidas cada año. Bajo el acrónimo PROTECT, estas medidas incluyen promover infraestructuras seguras, fortalecer la capacidad de rescate y reanimación, mejorar la seguridad ocupacional en trabajos acuáticos, establecer normas de seguridad en transporte acuático, fomentar la educación en natación y seguridad acuática, implementar sistemas de cuidado infantil con socorristas, y preparar a las comunidades ante amenazas como inundaciones. Es un ‘tigueraje’ de acciones que pueden salvar muchas vidas si se implementan bien aquí.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



