En el corazón de la provincia Dajabón, el municipio Restauración se encuentra en una situación ‘jevy’ y preocupante. Desde hace más de un año, el camión cisterna del Cuerpo de Bomberos de la localidad está completamente averiado, estacionado frente a su estación como un mudo testigo de la impotencia. Cada alarma de incendio que suena es una carrera contra el tiempo y una amarga realidad: la población está prácticamente desprotegida, dependiendo de la buena voluntad y la distancia de los municipios vecinos. Esta ‘vaina’ ya lleva mucho tiempo y la gente del patio está que no aguanta.
La razón de este drama, según la noticia, no es otra que la falta de recursos para reparar el motor del vehículo. Los miembros del cuerpo de bomberos, unos tigueres que le ponen el pecho a la situación, explicaron que necesitan unos 250,000 pesos para adquirir las piezas necesarias. Mientras tanto, el camión averiado sigue inmóvil, cogiendo sol y lluvia, y los ‘Bomberos Restauración’ se ven con las manos atadas, haciendo malabares con lo poco que tienen. Solo cuentan con un ‘camioncito’ Daihatsu del ochenta y siete, una reliquia que, según Alfredo King, uno de los bomberos, es su único recurso para enfrentar cualquier emergencia.
Restauración no es un pueblo cualquiera; es una zona donde, según el reporte, se presentan ‘un viaje de’ incendios, incluyendo forestales, que son ‘jevy’ peligrosos, así como emergencias con vehículos en las carreteras. Esta realidad convierte la avería del camión en un riesgo aún mayor. La dependencia de los municipios cercanos significa que cada minuto cuenta, y el tiempo que tardan las unidades en llegar a esta apartada localidad de Dajabón podría ser fatal en una emergencia de grandes proporciones, donde la rapidez es vital.
El ‘tigueraje’ de los bomberos ha estado moviéndose, tocando puertas y haciendo ‘un coro’ de gestiones ante las autoridades locales y provinciales, buscando una solución. Sin embargo, la ‘vaina’ es que hasta ahora no han obtenido una respuesta concreta ni los recursos necesarios para echar a andar su principal herramienta de trabajo. La frustración es palpable entre estos socorristas, quienes advierten que, si se arma un incendio de grandes proporciones, no tendrían cómo responder a tiempo, dejando a la comunidad a su suerte.
Lo más triste, según la noticia, es que esta situación se agrava con promesas incumplidas. Los bomberos aseguraron que llevan más de un año esperando por un camión bomba que, según señalaron, les prometió el senador de Dajabón, Ney Rodríguez. De acuerdo con Alfredo King, el senador les dijo que el camión ya estaba comprado, pero ha transcurrido casi un año desde esa afirmación y la ‘vaina’ sigue sin materializarse. Esta falta de cumplimiento no solo afecta la operatividad, sino que también socava la confianza de la comunidad en sus representantes.
Esta situación en Restauración trasciende la simple reparación de un vehículo; se trata de devolverle la seguridad a una población entera que actualmente vive en vilo. La capacidad de respuesta ante un incendio es un pilar fundamental de la seguridad ciudadana, y cuando ese pilar falla, la tranquilidad de la ‘gente del patio’ se ve seriamente comprometida. Es un recordatorio de que las inversiones en infraestructura y equipos básicos son cruciales para el desarrollo y la protección de nuestras comunidades, especialmente las más vulnerables y alejadas.
Mientras la espera continúa y el camión permanece averiado, la pregunta que se queda flotando en el aire de Restauración es ‘jevy’ y preocupante: ¿qué ocurrirá si mañana se registra un incendio de grandes proporciones en esta localidad de Dajabón? La ‘chercha’ se acaba cuando el fuego no espera y el reloj sigue corriendo, dejando a toda una comunidad a merced del destino. Urge una solución de una vez, antes de que sea demasiado tarde.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



