Arranca la Semana Epidemiológica (SE) 30 de 2026 y, ¡atención pueblo dominicano!, que la leptospirosis nos tiene en un sube y baja de cifras. Aunque las últimas semanas pintan bien, con solo dos casos confirmados en Santo Domingo, la vaina es que el acumulado de este año nos tiene medio asustaos.
Asegún el boletín del Ministerio de Salud Pública, la tendencia de contagios semanales bajó. Pero, ¡ay mi madre!, cuando uno compara los números con el 2025, ahí es que la cosa se pone color de hormiga. La leptospirosis ha pegao’ un salto que ni el mismo Juan Soto en sus mejores tiempos.
Pa’ que tengan una idea, hasta la SE-30 de 2026, ya tenemos 260 casos confirmados. ¿Y en 2025? En ese mismo periodo, apenas eran 30 casos confirmados de un total de 274 casos sospechosos notificados a las autoridades sanitarias. Esto significa un aumento de 230 casos, un ¡766.7% más! Esa sí es una diferencia de un viaje.
El reporte del 2025 también nos hablaba de incidencias. La incidencia acumulada de casos sospechosos era de 4.42 por cada 100,000 habitantes, y la de confirmados, 0.49 por cada 100,000. San José de Ocoa se llevó el primer lugar en incidencia de casos sospechosos en 2025, con 27.79 por cada 100,000. Esas son cifras que ponen a pensar a cualquiera.
Las autoridades de Salud Pública, conscientes de este panorama, han hecho énfasis en que, aunque el acumulado está altísimo, la curva semanal ha ido bajando después de un pico que tuvimos por ahí por la SE-19. Esto es como un respiro, pero no podemos bajar la guardia, ni de chercha.
Para los que no saben, la leptospirosis es una enfermedad zoonótica, o sea, que se transmite de animales a humanos, y es causada por unas bacterias llamadas ‘Leptospira’. Esta vaina se pone peor después de las lluvias intensas, que es cuando el agua contaminada anda por to’ los la’os. Es crucial entender esto, especialmente en nuestro clima tropical donde los aguaceros son la orden del día, facilitando la propagación en charcos y áreas anegadas. Históricamente, en República Dominicana y otras islas caribeñas, este tipo de enfermedades han sido un desafío constante para la salud pública debido a las condiciones ambientales y, a veces, a la infraestructura, un ‘tigueraje’ que requiere atención.
Por eso, el Ministerio de Salud Pública ha sido claro: hay que reforzar las medidas de higiene, evitar el contacto con aguas que puedan estar contaminadas y, si sientes fiebre o ese dolorcito raro en las pantorrillas, ¡no te quedes en casa dando galletas!, ve de una vez al médico. La detección temprana es la clave para que esta enfermedad no se ponga más seria.
Las autoridades, como siempre, están en la calle, ¡activas!, con sus labores de prevención y vigilancia epidemiológica. La idea es identificar los casos rápido para frenar la transmisión y que la población no siga sufriendo los embates de esta bacteria. Con un buen ‘tigueraje’ de prevención y el apoyo de la comunidad, podemos cambiar este panorama.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




