¡Qué lío se ha armado en la Policía Nacional, mis amigos! Y es que este viernes reconocieron que su ‘lista de prófugos’ oficial, esa que todo el mundo consulta y donde se supone que están los más buscados, tiene un sinnúmero de ‘tigueres’ que ya ni deberían figurar. Estamos hablando de gente que ha pasado a mejor vida, que ya fue agarrada o cuyos casos judiciales ya se resolvieron, pero ahí siguen, como si nada, en la web.
Asegún la información que salió a la luz, detrás de este ‘klk’ hay una desconexión que no es de ahora, sino de tiempo. Es como si el brazo que opera en la calle no se hablara con el que actualiza los papeles. ¿El resultado? Perfiles que son puros ‘fantasmas’, que afectan la credibilidad de una herramienta que debería ser crucial para la seguridad del país. La gente empieza a dudar, y con razón, si lo que ve ahí es la pura verdad.
El meollo del asunto, y esto es lo que la Policía explicó a Diario Libre, es que el retiro de una persona de esa lista no es algo automático. No, señor. Requiere que las ‘áreas responsables’ se pongan la pila y remitan la documentación o pidan formalmente esa baja. Es una burocracia que no está sincronizada con la rapidez de los eventos en las calles, donde las cosas cambian ‘de una vez’.
Imagínense esto: un ciudadano llega a un acuerdo económico o cumple su pena, y la ‘orden de arresto’ sigue corriendo, como si no hubiera pasado nada. ¿Por qué? Porque el Ministerio Público, el Poder Judicial o hasta los mismos abogados defensores no han notificado formalmente a la Policía que el caso se cerró. Es como si cada quien estuviera en su propio coro, sin pasarse la voz como se debe.
Un ejemplo que ha dado mucho de qué hablar es el de Jhon Brandol Bidó Pérez. Según la noticia, este señor murió en noviembre del 2025 en un ‘enfrentamiento’, pero su perfil todavía está activo en la web desde marzo de este año. La razón es la misma ‘vaina’: el área que administra el registro no ha recibido una ‘nota de cancelación’ formal del departamento que emitió la búsqueda. Y si a eso le sumamos la dependencia de la Junta Central Electoral para verificar si una cédula está inactiva, la cosa se pone más lenta.
La Policía Nacional, para que tengamos una idea clara, maneja una base de datos con alrededor de 90,000 personas con órdenes de captura. De ese universo, más o menos 60,000 están activas. Eso significa que hay un viaje de registros que siguen ahí, aunque no necesariamente correspondan a gente que siga bajo persecución activa. Es un montón de información que necesita un buen ‘saneamiento’.
A raíz de los hallazgos, la Policía ha admitido que es urgente ‘sanear el sistema’. Reconocen la necesidad de que haya una mayor interoperabilidad entre los sistemas, para que la información sobre fallecimientos, capturas y cambios en el estatus judicial llegue de manera directa y sin tanto relajo al registro público. La idea es que las unidades operativas reporten de inmediato la muerte o captura, poniendo el perfil en un ‘estatus preliminar’ para sacarlo de la web mientras llega la documentación legal definitiva.
Así, se evitará que la ciudadanía siga viendo búsquedas vigentes de situaciones que ya están resueltas o en proceso de revisión. También se busca una mejor sincronización para que, cuando un caso se resuelva con acuerdos o cumplimiento de condenas, la institución sea notificada de manera formal y se proceda al retiro definitivo de la orden de arresto. Es hora de ponerle punto final a este ‘tigueraje’ de los perfiles fantasmas y que la lista sea de verdad un reflejo de la realidad.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



